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A vueltas con el paludismo

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Escrito por carmen | Archivado en Cooperación Internacional, Objetivos del Milenio relacionados con la salud | Fecha de publicación: 07-01-2011

El paludismo lo transmiten los mosquitos del género Anopheles, pero lo producen unos pequeños parásitos llamados Plasmodium. A simple vista no se ven, pero en un microscopio pueden verse como unos puntitos del tamaño de una cabeza de alfiler.

Mosquito Anopheles

El mosquito hembra necesita sangre para que sus huevos se desarrollen y pica a las personas para obtenerla. Los parásitos aprovechan esta oportunidad para viajar de una persona a otra. Un medio muy eficaz y rápido de desplazamiento. El mosquito pica a un enfermo y se lleva con él unos cuantos parásitos que traspasa a su próximo cliente. Dentro de esta persona se reproduce por millones, poniéndola enferma en el sentido más literal de la palabra. Es decir, para que haya paludismo es necesario que haya personas infectadas (reservorios) y mosquitos (vectores) que lleven los parásitos de una persona a otra. Y todo esto abunda en las zonas cálidas y húmedas o con una época de lluvias intensas.

La falta de conocimientos de la población sobre la enfermedad, favorece la persistencia de mitos y creencias sobre sus orígenes sobrenaturales y la búsqueda de remedios tradicionales habitualmente nada eficaces. Uno de los mitos más difundidos es el de La enfermedad del pájaro:

La ausencia de luz durante la noche hace que esta sea percibida como lo desconocido. Se piensa que el campo hay malos espíritus ‒como este pájaro maléfico que transmite la enfermedad que da convulsiones (el paludismo) o el búho, que también es considerado por algunas personas un pájaro maléfico, que trae la mala suerte. Cuando el niño duerme, el pájaro pasa sin hacer ningún ruido y va al cementerio donde está en contacto con los muertos. A su regreso, si el niño sigue allí, el pájaro deja caer lo malo que ha tomado en el cementerio sobre el niño y causándole la enfermedad y las convulsiones”.

Si la población cree que la enfermedad se debe a causas sobrenaturales, no buscará al personal de salud para que le de la solución sino que se dirigirá a los curanderos tradicionales o a los brujos. Además, las mujeres, aunque suelen preferir llevar a las personas enfermas a los centros sanitarios, en el caso de que el marido le indique que debe consultar al brujo o al curandero, se verá obligada a hacerlo aunque no lo desee. Esto hace que, en muchos casos, cuando acuden al centro de salud el paciente esté ya en una situación muy grave y a veces irrecuperable.

La sensibilización de la población trata de eliminar estos mitos, muy arraigados en una población con grandes dificultades para adquirir conocimientos y que, en consecuencia, ha elaborado sus propias teorías para intentar explicar lo que no puede comprender: la causa de que tantos niños y niñas pequeños y mujeres embarazadas enfermen y mueran. El trabajo de sensibilización requiere de recursos humanos adecuadamente formados y de mucho tiempo. A veces, no es sencillo erradicar creencias milenarias y hay que trabajar con los líderes, con los hombres y con las mujeres de forma separada. Con los líderes, por su peso social. Con los hombres, porque son quienes, finalmente, tendrán la última palabra sobre lo que se debe hacer. Con las mujeres, porque, aunque nadie les conceda el poder de decidir, son quienes a la postre se ocupan del hogar, de cuidar a la familia y de atender a quien enferma.

El teatro es un medio muy utilizado en la sensibilización general de la población. En esta imagen, uno de los actores hace el papel de curandero tradicional. A sus pies, un pollo, animal utilizado con frecuencia como fetiche

El teatro, la radio, agentes de salud formados al efecto, todos participan en la sensibilización. Actualmente, en la Región del Norte al menos ‒que es la que hemos visitado‒ un gran número de personas sabe como se transmite el paludismo, como prevenirlo y donde hay que acudir en caso de enfermedad, aunque aún queda quien opina que una cosa es el paludismo ‒que se cura con las medicinas de “los blancos”‒ y otra, muy distinta, la enfermedad del pájaro o las enfermedades resultado de maldiciones. Y estas últimas “los blancos” no saben tratarlas, sólo los curanderos tradicionales o los brujos.

Pero las explicaciones sobrenaturales para los hechos oscuros van desapareciendo según se hace la luz. Y si no, miremos un poco atrás, cuando a las mujeres de este país se nos ocultaba todo lo relacionado con la sexualidad porque era pecado, y con la peregrina idea de que así no pasarían cosas que, al cabo, ocurrían de todas formas solo que, a veces, con pésimas consecuencias. Pero esto ya forma parte de otra historia…

Burkina rural y las mujeres II

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Escrito por carmen | Archivado en Derechos humanos, Género | Fecha de publicación: 24-12-2010

Cantante tradicional

 

El papel de la mujer en la sociedad burkinabé es muy importante porque son las mujeres quienes lo hacen todo: las mujeres nos ayudan en los campos, hacen la comida. Todo  (Rey de la región de la Yatengá)

 Cuando tienes marido ya no perteneces a tu propia familia, perteneces a la familia de tu marido. Así que si tu marido te dice que no te puedes ir [a visitar a tu familia], tú puedes no hacer caso e irte. Pero cuando regreses, el puede divorciarse de ti. Esto es algo que conocen las dos familias, mi propia familia sabe que es así desde que me entregó en matrimonio, por lo que estás obligada a aceptarlo, a hacer lo que el hombre principal de la familia te diga que hagas. No tienes elección (Safiatu, mujer del pueblo de Gombó).

 Una mujer no puede hacer lo que quiera. Incluso yo, yo soy funcionaria, pero para ciertas cosas debo pedir permiso sea a mi papá, a un miembro de la familia o incluso a mi hijo, tengo que pedirle permiso para ir a cualquier sitio porque hay ciertas cosas que una mujer no puede decidir hacerlas por su cuenta (F. Sawadogo. Matrona y funcionaria).

 El problema no es el dinero [para acudir a un centro sanitario o hacer un tratamiento], el problema es quien toma las decisiones dentro de la familia y es el hombre quien toma las decisiones (Director médico del distrito Sanitario de Seguenegá).

 El hombre ha tenido la suerte de tener el poder a nivel de la familia (Mujer del pueblo de Mogóm).

Una mujer que fallece es una desorganización completa para la familia. Hay un proverbio que dice: “es la mujer quien constituye la familia” y si la mujer muere, primero, para los niños es un drama, es ella quien se ocupa de los niños y si no está, esto crea un problema, un peso social. Esos niños son llevados a otra mujer, a otra familia que debe ocuparse de ellos. Y si el marido de esa mujer fallecida se casa de nuevo, esto crea otro problema porque la nueva mujer no es evidente que trate bien a estos niños lo cual creará un problema para la protección de estos niños (Director Médico. Distrito Sanitario de Seguenegá).

Jefe tradicional de Mogom

 Si quiero hacer algo en el pueblo, la mujer de mayor edad debe darme permiso. Yo no puedo hacer lo que deseo sin antes pedirle permiso a mi marido o a alguien de la familia de mi marido. Si tengo un problema con mi marido entonces recurro a la mujer mayor de la familia de mi marido, la más anciana. Ella es quien lo plantea en mi nombre a los hombres, solo ella puede dirigirse a los hombres (Abibou, mujer del pueblo de Gombó).

Fuera de la casa, las mujeres hablan con frecuencia de sus problemas, como por ejemplo que necesitan dinero para calzado, para vestirse, o bien para llevar el mijo a moler al molino, pero no tienen dinero, todo esto lo hablan mientras recogen agua, en el campo, pero fuera de la casa familiar (mujer del pueblo de Gombó).

Las mujeres no tienen poder de decisión. No. No tienen poder de decisión (Rey de la región de la Yatengá)

Miembros del "Comité de desarrollo". Mogom.