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La crisis humanitaria en el Cuerno de África exige un compromiso firme de la comunidad internacional

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Escrito por mmandalucia | Archivado en Ayuda humanitaria | Fecha de publicación: 26-07-2011

Más de 10 millones de personas sufren hambre extrema. Es la primera vez desde 1992 que se decreta el estado de hambruna. ONG españolas ofrecen ayuda humanitaria en la zona.

Madrid, 22 de julio de 2011.

Más de 10 millones de personas sufren en el Cuerno de África una de las crisis humanitarias más graves de las últimas décadas. La peor sequía en 60 años, los conflictos en la región y la enorme subida de los precios de los alimentos han provocado una durísima crisis alimentaria en Somalia, Etiopía, Yibuti y Kenia. Las dimensiones de la crisis son tales que Naciones Unidas ha decretado el estado de hambruna en el centro y sur de Somalia, la primera vez que se declara desde 1992.En algunos lugares ha muerto hasta el 70% del ganado, la malnutrición llega a afectar hasta al 35% de la población y el acceso al agua es menor de 4 litros diarios.

La población somalí está huyendo hacia Etiopía y Kenia, en donde los campos de refugiados registran niveles cuatro veces superiores a su capacidad. Las organizaciones que trabajaban en la zona, han redoblado sus esfuerzos para atender a las personas que huyen, aunque sólo se cuenta con fondos para el 20% de la población y los servicios están sobrepasados.

A los estragos producidos por la sequía y los conflictos, se unen las especulaciones con los alimentos de primera necesidad. Según Olivier de Schutter, relator de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, “el hambre es un problema político”. Sus raíces de hunden en especulaciones financieras en bolsas de Estados Unidos y Europa. “Se calcula que el alza de los precios de los alimentos registrada desde julio ha empujado a la pobreza a 44 millones de personas” (casi la toda la población de España).

Varias ONG de la Coordinadora que trabajan en la zona, están atendiendo a las poblaciones locales a través de programas de alimentación, salud y ayuda humanitaria. AMREF, ADRA, PLAN, Cáritas española, Unicef, Intermón Oxfam, Entreculturas (a través del Servicio Jesuita de Refugiados), Acción contra el Hambre, Ayuda en Acción, Save the Children, Madreselva, Jóvenes y Desarrollo, Farmamundi, Manos Unidas.

 La gravedad de la situación exige una actuación inmediata de la comunidad internacional; no en balde 189 países se comprometieron en 2000 a reducir a la mitad el hambre en el mundo para 2015. A cuatro años de que se cumpla la fecha, aún pueden dar un giro al timón y cambiar el rumbo. Más de 10 millones de personas lo merecen.

Isabel Díaz Blázquez. Responsable de Comunicación de Medicus Mundi.

La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria. Informe 2010

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Escrito por mmandalucia | Archivado en Ayuda humanitaria, Cooperación Internacional, General, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 13-01-2011

Como cada año, medicusmundi, médicos del mundo y Prosalud publican este informe en el cual, además del análisis de la ayuda de la cooperación española en salud, se tratan varios temas de salud global. Este año se ha querido destacar la situación de los Recursos Humanos Sanitarios, un problema que afecta a todos los países pero especialmente a los menos desarrollados.

En el informe de salud mundial de la Organización Mundial de la Salud de 2006 se afirma que faltan cerca de 2,4 millones de trabajadores sanitarios para lograr los Objetivos del Milenio, a los que habría que sumar 1,9 millones de trabajadores de gestión y apoyo. Aunque el problema se da en prácticamente todos los países, 57 están en una situación crítica de escasez de personal.

El déficit más grave de personal sanitario se produce en África subsahariana. Esta región, enfrentada al 25% de la carga de enfermedad mundial, dispone únicamente del 3% de trabajadores de salud del mundo (puesto en cifras: en Europa hay 33 médicos por 10.000 habitantes, en Asia 5 y en África 2; en Europa hay 68 enfermeros por 10.000 habitantes mientras que en Asia y África solo 11). En términos absolutos, debido a su gran cantidad de población, Asia sudoriental es en donde falta más personal de salud.

Mujeres con sus bebés esperando ser atendidas en un programa de desnutrición

Mujeres con sus bebés esperando ser atendidas en un programa de desnutrición

Pero el problema no es solo la cantidad. La distribución de este personal de salud tampoco es equitativa y, en un mismo país, puede haber grandes diferencias en el número de profesionales sanitarios por habitante de una población a otra, concentrándose la mayor parte en las áreas más pudientes de los núcleos urbanos.

La migración es un factor importante en el déficit de trabajadores de salud de la mayor parte de los países con pocos recursos. El personal sanitario emigra de las zonas rurales a las urbanas, de los países más empobrecidos a los más desarrollados y desde los sistemas públicos hacia instituciones o iniciativas privadas, entre ellas, los programas verticales internacionales. La consecuencia es una falta más aguda de personal sanitario donde hay más necesidades. Mientras que cerca de la mitad de la población mundial vive en las zonas rurales, solamente el 38% del personal de enfermería y un 25% del personal médico viven en esas áreas. De media, uno de cada cuatro médico/as y un enfermero/enfermera de cada 20 formados en África están trabajando en un país de la OCDE. Se calcula, por ejemplo, que cerca del 30%de los médicos de Ghana trabajan fuera de su país, así como el 34% del personal de enfermería de Zimbabwe.

 España es un país tanto receptor como donante de profesionales de la salud. En 2008 trabajaban en España 25.000 profesionales extranjeros (el 12,5% del total), la mayoría procedentes de América Latina.

 La preocupación por la migración del personal sanitario ha llevado a discutir el tema en los foros de cooperación sanitaria internacional. En la asamblea de la OMS de 2010, los países miembros adoptaron un “Código Voluntario para el Reclutamiento Internacional de Personal Sanitario”, donde se establecen ciertos criterios éticos a la hora de reclutar personal sanitario de otros países. A pesar del trabajo realizado por parte de la sociedad civil (concretamente la sociedad civil englobada en la HealthWorkforce Advocacy Iniciative), no se logró obtener un compromiso firme y la voluntariedad del código facilitará su incumplimiento.

Afrontar el déficit de personal sanitario debería orientarse hacia el fortalecimiento de los sistemas de salud. Invertir más en personal sanitario (incluyendo a gestores) que fortalezca los sistemas de salud, tener políticas y planificaciones adecuadas que permitan que cada país tenga sus propios recursos humanos en salud (incluyendo planes de contingencia en situaciones de emergencia), utilizar de forma más eficiente al personal, mejorar las condiciones de trabajo y las expectativas profesionales y tener presente a otro personal, como los trabajadores comunitarios en salud, que pueden descargar de trabajo al personal sanitario; si bien es cierto que tales trabajadores, para ser eficaces, deben estar integrados en el sistema de salud local, con procesos de formación continua, de seguimiento y, sobre todo, un sistema de referencia y contrarreferencia de enfermos que les permita ser considerados trabajadores del servicio de salud local.

Informe completo en

 http://www.medicusmundi.es/famme/publicaciones

Donaciones en especie, ¿un modelo de solidaridad cuestionable?

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Escrito por Bruno Abarca | Archivado en Ayuda humanitaria, Solidaridad con calidad | Fecha de publicación: 01-05-2010

Lo hemos escuchado mil veces, “no todo vale”, y aunque esto es algo que casi todos damos por hecho, no siempre lo entendemos en la práctica con la misma facilidad. ¿Cuándo se produce el malentendido? Cuando nuestras buenas intenciones no encajan con lo que en realidad está bien.

Hay mil ejemplos en los que se puede hacer daño o no hacer ningún bien, a pesar de tener la mejor de las intenciones. En la Ayuda Internacional puede ocurrir lo mismo, y es que a veces, y motivados por un pico informativo sobre pobreza o alguna calamidad, las buenas intenciones se multiplican, sin que necesariamente hayan aumentado los conocimientos o habilidades para hacer las cosas bien. ¿Un ejemplo? Las donaciones en especie (ropa, alimentos, juguetes, medicamentos, etc.), que en ocasiones es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando queremos contribuir con una causa solidaria.

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