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Red de Denuncia y Resistencia al RDL 16/2012

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Escrito por | Archivado en campañas, Derechos humanos, Medicus Mundi FAMME, Objetivos de desarrollo sostenible | Fecha de publicación: 17-11-2016

REDER

La salud en los márgenes del sistema. Cuatro años de vulneración del derecho a la salud

El 1 de septiembre de 2012 entraba en vigor, con toda su crudeza, el Real Decreto-Ley 16/2012 de 20 abril. Ese día, cientos de miles de mujeres y hombres que convivían en territorio español –más de 800.000 según los datos aportados por la propia Administración– vieron como les era retirada la tarjeta sanitaria a la que hasta ese momento tenían derecho. De este modo el Gobierno impuso la expulsión de las personas inmigrantes en situación irregular a los márgenes del sistema… A pesar de las repetidas condenas de organismos internacionales y europeos de derechos humanos, así como los informes que desbaratan los argumentos económicos del Gobierno –demostrando que resulta más barato para el sistema dar asistencia normalizada a las personas en situación irregular que a través de urgencias–, no se ha producido rectificación alguna por parte del Ejecutivo.

Especialmente preocupante resulta el inesperado respaldo que el Tribunal Constitucional otorgó a esta política el pasado mes de Julio. En una sentencia que contradice las opiniones que el propio Tribunal había manifestado en diversos autos, declaró la constitucionalidad del RDL 16/2012. Esta resolución, de la que REDER discrepa absolutamente, parece ignorar las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos –que prohíben las medidas regresivas de derechos que no se ajusten a los criterios de limitación temporal y no discriminación– dando primacía a criterios economicistas en lo que constituye un peligroso precedente. Así el Constitucional avala que la salud y la vida de miles de personas quede supeditada a la consecución un ahorro económico.

https://www.youtube.com/watch?v=iwSJM7_eWj4&feature=youtu.be

Descargar boletin-noviembre-2016

Presentación de la Guía didáctica en género y salud sexual y reproductiva

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Escrito por | Archivado en Cooperación Internacional, Derechos humanos, Género, Objetivos de desarrollo sostenible, Publicaciones e informes, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva, Sistemas de salud, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 05-11-2016

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Presentación guía

Desde 1998 medicusmundi Andalucía dedica una gran parte de sus esfuerzos en África del oeste a la promoción de la salud sexual y reproductiva, concentrándose en particular en la mejora de la respuesta de los sistemas de salud públicos a las necesidades específicas de las mujeres durante el embarazo y el parto, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, otros derechos en salud sexual y reproductiva así como la lucha contra la violencia contra las mujeres y, más en particular, contra las mutilaciones genitales femeninas.

Una parte importante de este trabajo se concentra en la formación del personal sanitario, gracias a los programas de formación permanente en temas como planificación familiar, embarazo, cuidados durante el parto y el postparto, etc. La mayor parte de estas formaciones son confiadas al personal de aquellos países con los que medicusmundi Andalucía coopera y tratan aspectos clínicos abordados siempre desde el punto de vista del género y con una aproximación basada en los derechos humanos. Este objetivo se enfrenta a una realidad: las y los formadores, aunque con buena formación clínica, con frecuencia no tienen en cuenta los aspectos sociales y culturales así como todo lo que concierne a una aproximación a la salud sexual y reproductiva desde el género y los derechos, cuestiones fundamentales para una adecuada prestación de cuidados en este dominio.

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La Guide Didactique Genre et Santé Sexuelle et Reproductive (Guía didáctica en género y salud sexual y reproductiva) es fruto de un curso de formación dirigido a las matronas/formadores de la Escuela Nacional de Salud Pública de Ouagadougou (Burkina Faso) así como a las matronas responsables de los programas de salud sexual y reproductiva, realizado en el curso del programa Reducción de la mortalidad materna e infantil y promoción de la salud sexual y reproductiva en Burkina Faso, cofinanciado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID), y no pretende establecer un procedimiento rígido, sino ser un modelo sobre la forma de abordar, con una perspectiva de género y derechos, los aspectos clínicos ligados a la salud sexual y reproductiva que cada enseñante pueda adaptar a sus necesidades.

La guía fue presentada ayer por la Consejera de Igualdad, Mª José Sánchez Rubio,  junto al director de la AACID, Nestor Almendros, y las autoras de la guía: las doctoras Casilda Velasco Juez, matrona, y África Caño Aguilar, ginecóloga y presidenta de medicusmundi Andalucía.

Descargar la: Guide Didactique Genre et Santé Sexuelle et Reproductive

Descargar boletin-noviembre-2016

 

40 aniversario MMA-03

El derecho a la salud, especialmente a la salud sexual y reproductiva, de las mujeres privadas de libertad en El Salvador

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Género, Objetivos de desarrollo sostenible, Organizaciones internacionales, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva, Sistemas de salud, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 08-06-2016

Proyecto financiado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)


ministra y presidenta con textoQué se pretende con el proyecto

 – Mejorar la salud de las mujeres reclusas, especialmente en los aspectos sexual y reproductivo.

 – Concienciarlas de sus derechos sexuales y reproductivos.

 – Mejorar la higiene íntima.

 – Prevenir y tratar las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH.

 – Detectar precozmente y tratar el cáncer cérvico uterino y del cáncer de mama.

Cómo

 – Mediante la realización de talleres específicos de promoción de la salud sexual y reproductiva con lideresas de los penales, en los cuales se trabajan los siguientes temas:

  •  Derechos humanos, Derechos Sexuales y Reproductivos, incorporando en el proceso a las poblaciones de diversidad sexual, tercera edad y discapacitadas.
  •  Violencia de Género.
  •  Sexo y Sexualidad. Planificación familiar.
  •   ITS – VIH- SIDA.
  •  Cáncer de Seno y Cervicouterino.

– Debido a su situación particular, las reclusas están expuestas a posibles discriminaciones y malos tratos por parte del personal de salud, de los usuarios particulares del sistema o del personal de seguridad encargado de su custodia durante su traslado y estancia en los centros públicos. Por ello, se hará una contraloría [1] de atención a las privadas de libertad en los hospitales nacionales, para contabilizar aquellas actitudes positivas o negativas hacia ellas con el fin corregirlas. Además, anualmente se hará un proceso de contraloría  en el interior de los penales, en el que participan reclusas y autoridades, sobre los servicios de atención de salud recibidos en el interior de los centros.

– Desarrollo de un guion y montaje de obra de teatro con énfasis en Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos en Centros de Detención priorizados: Una experta en artes escénicas celebrará unos talleres con las mujeres en los que se harán ejercicios escénicos para el descubrimiento de sí mismas y de los demás, integración con el grupo, desbloqueo emocional a través del movimiento y el sonido, cómo desinhibirse y modificar conductas estereotipadas, además de representar realidades experimentadas en el interior del Centro Penal y que pueden ser expresadas a través de este mecanismo. Tras los talleres se procederá a la creación del guion de la obra de teatro por las mismas internas. Con esto se pretende el desarrollo de capacidades, así como su desarrollo personal,  que les permitan socializar la información relacionada con la salud sexual y reproductiva desde su realidad de privación de libertad.

– Además de lo anterior, se elaborará una política de atención en salud por parte de la comisión interinstitucional de los actores involucrados.

– Se hará una investigación sobre las condiciones de salud sexual y salud reproductiva de las mujeres privadas de libertad en el interior de los penales, involucrando en éste proceso a aquellas poblaciones que a pesar de su particularidad no se encuentran visibilizadas como son la diversidad sexual, las mujeres de la tercera edad y las discapacitadas.

Con los resultados de la investigación se creará una comisión con representantes de diversos organismos para elaborar una política de atención en salud para las mujeres en privación de libertad.

Con este proceso se espera profundizar en la reinvindicación de los derechos humanos de las mujeres privadas de libertad en todo el territorio, generando un marco legal que les permita contar con atención más humana y proporcione mayor cobertura a sus necesidades de salud.

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Puedes ver completo, en formato PDF, el boletín informativo 2016 junio mmandalucía

[1] Contraloría: ejercicio en el que las beneficiarias valoran la calidad de la atención recibida.

6 de febrero. Día internacional contra las mutilaciones genitales femeninas

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Género, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 06-02-2016

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Pisando fuerte contra las Mutilaciones Genitales Femeninas

A nivel internacional, las mutilaciones genitales femeninas (MGF) se consideran una forma extrema de violación de los derechos de las niñas y de las mujeres y una amenaza grave para su salud, especialmente en los aspectos psicológico, sexual y reproductivo. Las MGF, incrementan la vulnerabilidad de las mujeres frente al VIH y tienen consecuencias obstétricas y prenatales funestas, tanto para las madres como para sus recién nacidos.

Las mutilaciones genitales femeninas son una práctica cultural profundamente arraigada en las poblaciones que la practican. Pero sus repercusiones son devastadoras para las jóvenes y las mujeres tanto en el aspecto médico, social y emocional, como en el jurídico y económico.

Las mutilaciones genitales femeninas son actualmente un problema de alcance mundial: además de los 29 países de África y Oriente próximo en los que su prevalencia es mayor, se practican también en Asia, Sudamérica y en las comunidades inmigrantes de Europa, Norteamérica, Nueva Zelanda y Australia. El Parlamento Europeo, en 2009, estimó que 500.000 mujeres en Europa sufrían las consecuencias de la mutilación genital femenina y 180.000 mujeres y niñas estaban en riesgo de sufrirla anualmente.

Gracias a la implicación internacional y nacional para erradicar esta práctica, se están observando cambios positivos en algunos países, tanto en el número de niñas y mujeres que son mutiladas, como en el número de personas que están dejando de apoyar esta tradición. Principalmente esto ha ocurrido allí donde existe, primero, una legislación que penaliza las MGF y, en segundo lugar, una actitud gubernamental favorable a la lucha contra la práctica y apoyo institucional a las intervenciones comunitarias de la sociedad civil que trabaja por su erradicación. Por otra parte, impulsar la educación de las mujeres es un factor clave en el abandono de la práctica: las mujeres que han logrado acceder a la enseñanza secundaria son menos proclives a mutilar a sus hijas.

cartel mgf  Tenemos algunas buenas noticias: en los últimos meses hemos sabido que Nigeria ha penalizado  la práctica; Gambia ha aprobado un proyecto de ley contra la mutilación genital femenina y en  Somalia, el país con la prevalencia de ablación más alta del mundo —el 97% de las mujeres  somalíes han sufrido alguna forma de mutilación genital—, el ministerio de la mujer ha  propuesto que esta práctica sea ilegal. Por otra parte, según un estudio reciente del Fondo de  Naciones Unidas para la Población (UNFPA), la evolución observada en países como Kenia,  Etiopía o Burkina Faso, país donde medicusmundi lleva realizando desde hace varias décadas  proyectos  para erradicar la mutilación, permite suponer que, para  2020, podrían alcanzar un  abandono de la práctica del 40%.  Esta organización calcula que, en el caso de que se cumpliesen los objetivos de abandono calculados para todos los países, unos 4 millones de niñas en riesgo se librarían de ser mutiladas de aquí al año 2020. Pero, a pesar de esto, y como consecuencia de la alta natalidad en estos países, sufrirían la práctica 11 millones de niñas.

Existen situaciones que sabemos que favorecen esta práctica: entre ellas, además de una baja o nula instrucción femenina, como ya hemos señalado, se encuentran los matrimonios precoces (antes de los 18 años) o la justificación social de la violencia machista, signos todos ellos de una normalización social de la desigualdad de género. Para combatirlas, es preciso seguir trabajando por la igualdad y los derechos de las mujeres, y favorecer su acceso a la educación, la salud y a los procesos de toma de decisiones.

Debemos terminar cuanto antes con esta práctica y otras como el matrimonio infantil, muestras evidentes de la violencia contra las mujeres, que no solo afectan a su bienestar presente y futuro, sino que perpetúan la desigualdad de género.

Puedes ver completo el Boletín informativo marzo 2016

medicusmundi

Avanzando hacia la desaparición de la ablación en Burkina Faso

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Escrito por | Archivado en Cooperación Internacional, Derechos humanos, Género, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 28-10-2015

Por Patricia G. Lepetit

“He aprendido muchas cosas, a partir de ahora cuando salgamos a las comunidades, vamos a insistir mucho sobre las complicaciones que provoca la ablación en la mujer.” Así se expresaba Jacques Bagoro, que junto con otros 15 agentes sanitarios, participó en la formación de reparación quirúrgica de secuelas de la ablación que finalizó el pasado 10 de octubre en la ciudad burkinesa de Manga.

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Un aspecto de la formación: anatomía femenina

Como coordinadora de proyecto de la ONG medicusmundi Andalucía, tuve oportunidad de asistir a la formación y, pese a algunas dificultades de organización debido al retraso por el golpe de estado que sufrió el país el pasado 17 de octubre, he disfrutado mucho de poder ver como las y los participantes salían muy sensibilizad@s y reforzad@s  sobre las consecuencias atroces de la ablación para la salud y los derechos de las mujeres. Estas consecuencias pueden ser tanto físicas (hemorragias, infecciones urinarias y/o pélvicas, fuertes dolores durante las relaciones sexuales, deformación de los genitales, fístulas que implican incontinencia urinaria y/o fecal y que provocan que la comunidad marginalice a la mujer) como sociales y psicológicas (ataques de pánico, ansiedad crónica, depresión, perdida de autoestima).

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Un objetivo (y desafío) importante de la formación fue la introducción de la perspectiva de género y de derechos

La formación, impartida por el ginecólogo obstetra burkinés Dr. Dembelle, tenía como  fin crear dos equipos médicos capaces de tratar algunas de las secuelas físicas de la ablación. Otro objetivo (y desafío) importante consistió en introducir una perspectiva de género y de derechos en la detección e intervención en casos de ablación, concienciando al personal de salud de cómo las dinámicas de género influyen, y mucho, en la salud de las mujeres y niñas.

A lo largo de los cinco días de formación, me interesó mucho escuchar los acalorados debates sobre el género, los derechos sexuales y reproductivos o sobre los motivos por los que las familias siguen mutilando a sus hijas. En efecto, pese a que en Burkina contamos con la ventaja de que la ablación es ilegal desde 1996, ésta se sigue practicando –la tasa de prevalencia  es del 76% en mujeres entre los 15 y los 45 años– alegando argumentos religiosos, estéticos, de respeto a la tradición o sociales, como, por ejemplo, para asegurar que las jóvenes podrán encontrar marido y ser así aceptadas en su comunidad.

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Y después de intentar paliar algunas de las consecuencias de la ablación se nos presenta un reto: ir hacia la raíz de la persistencia de esta práctica. De esto se encargarán varias asociaciones burkinesas que, con el apoyo de MMA, llevarán a cabo varias actividades de sensibilización y mediación en las comunidades.

La violencia de género sigue estando tan arraigada aquí como en el resto del mundo, incluida Europa. Una de las formas que toma en Burkina es la ablación que, en el fondo, busca controlar la sexualidad de las mujeres.  No se me olvida que cada día (y cada noche) muchas mujeres burkinesas sufren en silencio las consecuencias de haber sido mutiladas. También me quiero acordar de que la problemática de la MGF es compleja y, en mi opinión, más allá de la represión legal o la demonización de las personas a favor de la ablación, es necesario un esfuerzo para entender las necesidades y las lógicas que sustentan esta práctica para poder encontrar espacios de entendimiento desde donde cuestionarla y avanzar hacia su desaparición. Esto supone ya un proceso de cambio a largo plazo en el que estamos acompañando a nuestros socios burkineses.

Esta formación era un actividad en el marco del  proyecto “Reducción de la incidencia de la ablación en las provincias de Ziro y Zoundweogo, Burkina Faso” financiado por la AACID, y ejecutado por medicusmundi Andalucía en colaboración con el CNLPE (Consejo nacional de lucha contra la práctica de la escisión).

Patricia G. Lepetit es cooperante especializada en género. Actualmente trabaja coordinando el proyecto de medicusmundi para la Reducción de la incidencia de la ablación en Burkina Faso.

 

Puedes ver completo el Boletin diciembre 2015 en pdf

40 aniversario MMA-03

Escisión femenina: ritual y sufrimiento

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Escrito por | Archivado en Actividades, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Género, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 26-10-2015

Raquel Ferrando

 

Por Raquel Ferrando

El ritual ⌈de la mutilación genital femenina⌋ pasa de abuelas a nietas;  las mujeres de las comunidades toman un papel activo mientras los hombres actúan como meros observadores.

Hace un par de meses volvía en un coche desde Brakna, una de las regiones de Mauritania, hacia Nouakchott, la capital del país. En el vehículo viajábamos tres hombres y yo. Interesada por las costumbres del lugar, me uní a la conversación. Hablaban de cómo la esposa de uno de los hombres aprovechó uno de los viajes de él para llevarse a su hija a ser ‘purificada’. En un inicio, respondió a mis preguntas sobre a cuántas de sus hijas les habían practicado la escisión. Después se dio cuenta de que estaba tomando demasiadas confianzas conmigo y terminó de hablar muy amablemente y entre sonrisas, diciéndome que él no estaba de acuerdo y que le engañaron, y que a sus dos hijas pequeñas ‘aún no se las han llevado y espero que no las lleven’.

No se sabe a ciencia cierta cuántas mujeres han sido víctimas de la mutilación genital femenina en Mauritania.

Se conoce que el porcentaje es quizá algo más bajo que en otros países cercanos, pero se habla de la mitad de la población femenina en algunas etnias, las más antiguas de África central que poblaban de la región mucho antes de la llegada del Islam. No existen datos oficiales fiables y el anteproyecto de ley que se comenzó a preparar no parece que avance ni de lejos todo lo rápido que debería.

MGF Raquel

Sin embargo, a diario, los centros de salud atienden a decenas de mujeres que sufren graves problemas en su vida sexual, durante su embarazo y en el parto y pueden llegar a morir, por haber sido ‘purificadas’. Un ritual que pasa de abuelas a nietas y en el que las mujeres de las comunidades toman un papel activo, mientras los hombres actúan como meros observadores.

Hace tiempo que los medios nos cuentan las historias de millones de mujeres que han sufrido la mutilación genital femenina, y que nos identificamos con aquellas que han tenido el coraje de luchar contra esta práctica.  Muchas jóvenes conocen ya las consecuencias de pasar por este ritual. Sin embargo,  la conversación que tuve en el coche me confirmó el peso que siguen teniendo las tradiciones; aunque también hay mujeres que simplemente aun no conocen esas consecuencias. Las campañas se suceden a nivel internacional en radio, televisión, películas, etc. pero los fondos que llegan a países como Mauritania para promover la detección y atención de los casos de mutilación genital femenina en los centros de salud, siguen siendo mínimos. En cualquier caso, si hubiera fondos, las políticas del gobierno harían muy difícil poder actuar, pero, por lo menos, se habría dado ya un primer paso.

Urge que hombres y mujeres dejen de hablar de la mutilación como una costumbre más, para tratarlo como algo que, a pesar de ser cotidiano, se debe erradicar.

Para ello se debe partir de la normalidad, de hablarlo sin más, como en el coche. Se debe dar la enhorabuena y apoyar a organizaciones de la sociedad civil que cada día intentar abrir “una nueva ventana” que muestre que sí que existe esta práctica en Mauritania y en otros lugares de África. Por último, se debe incidir en la creación de leyes nacionales, legislación internacional, y bases de datos sobre el tema. Así se conseguirá que las mujeres de Brakna, tanto de la familia de mi compañero de viaje como de muchas otras, hablen de su purificación a las más pequeñas; y que las madres y abuelas compartan su experiencia con los hombres. De este modo, ellos no tendrán ese miedo al “qué dirán” respecto a la opinión internacional y a ser partícipes del cambio que les lleva a adoptar la postura fácil de taparse los ojos. Muchas mujeres se pueden librar de la mutilación femenina, si esta se deja de esconder.

Raquel Ferrando es cooperante de medicusmundi Andalucía en Mauritania. Trabaja en cooperación internacional desde 2003 con la convicción de que no se pueden cambiar las cosas sin mirar desde otro enfoque, el de la igualdad de género.
Puedes ver completo el Boletin diciembre 2015 en pdf

Buscando una vida que merezca la pena ser vivida

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Medicus Mundi FAMME | Fecha de publicación: 08-09-2015

Por Eduardo García Langarica

Un niño de tres años ha conseguido lo que hasta hace poco parecía imposible: el fin de la indiferencia ante el drama de los refugiados que llaman a las puertas de Europa. Y de paso, puede haber acabado con el mercadeo insoportable de números, que son personas, que cada país estaba dispuesto a recibir.

Se llama Aylan y tenía tres años. La imagen de su cuerpo tendido, muerto,  en la arena de una playa turca ha golpeado la conciencia y el corazón de esta Europa que, con su Nobel de La Paz a cuestas, solo es capaz de demostrar la hipocresía que la gobierna. Esta Europa fortaleza, donde nuestros mandatarios parecen querer mantenernos encerrados como rehenes, que se gasta en cinco años casi tres veces más en alambradas que en ayuda a refugiados. Esta Europa irresponsable que tira la piedra y esconde la mano en Libia, en Siria, en Egipto, en Irak, donde ha promocionado guerras y flirteado con golpes de estado en función de sus intereses geoestratégicos, energéticos o de minerales, o de los de su aliado norteamericano.

Se cuentan por miles los muertos en el Mediterráneo (el nuevo Mar Muerto lo ha llamado alguien), y no contamos los que no han llegado a él porque se han quedado por el camino, en las costas de Libia o en Gibraltar y, ahora, entre Turquía y Grecia.  Entre tanto, los gobiernos europeos miraban hacia otro lado, haciéndonos creer que los únicos culpables de esta crisis son los infectos contrabandistas de personas, obviando, como si hubiéramos estado inmersos en una amnesia colectiva, quiénes y por qué les echaron de sus casas y quiénes y por qué les cierran las puertas.

La Europa de las personas, la humanista, la que queremos construir sobre principios y valores, la inclusiva y hospitalaria, la de los derechos humanos, no debe ni puede permitirse dimitir de la obligación que tiene para quienes reclaman un derecho que les asiste, el derecho de asilo.

Mirar hacia otro lado no es responsable. La Europa de las personas, la humanista, la que queremos construir sobre principios y valores, la inclusiva y hospitalaria, la de los derechos humanos, no debe ni puede permitirse dimitir de la obligación que tiene para quienes reclaman un derecho que les asiste, el derecho de asilo. Las personas que llaman a nuestra puerta no son los culpables de esta crisis, como a veces se ha dado a entender, son las víctimas. Europa tiene el deber de auxiliar si no quiere que la historia le asigne el papel de verdugo.

Europa tiene el deber de auxiliar si no quiere que la historia le asigne el papel de verdugo.

Esperemos que ahora no pretendan  que distingamos entre los que huyen de la guerra y los que lo hacen de la pobreza, como si la miseria fuera diferente, como si la necesidad de una vida digna de ser vivida fuera diferente, como si las causas de una y otra fueran distintas. Porque no solo es un problema de solicitantes de asilo. Europa, además de un lugar seguro rodeado de países en conflicto, es una tierra rica que hace frontera  con mucha miseria.

Una vez más, la foto de un niño, Aylan, ha sacudido nuestras conciencias como aquellas otras, en los 80, de niños etíopes o biafreños muriendo de hambre. Ahora, como entonces, ha sido la ciudadanía quien ha puesto corazón a una realidad insoportable. Ahora, como entonces, la ciudanía se moviliza y mira a las ONGs, maltratadas, dicho sea de paso, por gobiernos como el nuestro.  Donar a una ONG o a quien sea está bien, pero no es suficiente. Debemos ir un poco más allá y pasar a la acción política si queremos  poner fin a esta Europa que, gobernada por los mercados, ya no es solidaria ni con sus propios ciudadanos.

Exijamos que nuestros gobernantes acaben con las políticas militaristas, comerciales, energéticas y económicas que obligan a miles de personas a huir de sus casas, buscando una vida que merezca la pena ser vivida y a la que, por otra parte, todos deberíamos tener derecho.

Debemos exigir a la Unión Europea y a los gobiernos de todos los estados que respeten y defiendan los derechos humanos, que dediquen más recursos a la cooperación al desarrollo, que dediquen más recursos y un cambio radical en la política de asilo. Pero lo que de verdad es urgente y, sobre todo muy pertinente, lo que es primordial y verdaderamente transformador es ir a la raíz del problema: la guerra. Y, ya puestos, exijamos que nuestros gobernantes acaben con las políticas militaristas, comerciales, energéticas y económicas que obligan a miles de personas a huir de sus casas, buscando una vida que merezca la pena ser vivida y a la que, por otra parte, todos deberíamos tener derecho.

Eduardo García Langarica es Presidente de la Federación de Asociaciones de medicusmundi España (FAMME)

Malos tratos y abusos durante el parto

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Derechos humanos, Género, Salud sexual y reproductiva, Sistemas de salud, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 03-08-2015

Las mujeres se enfrentan a ellos de formas diversas en centros sanitarios de todo el mundo

 

Maternidad. Mauritania

 

Traducido del inglés desde: Women face diverse forms of mistreatment and abuse during childbirth in health facilities worldwide. Junio 2015. Organización Mundial de la Salud (OMS)

En muchos lugares del mundo, las mujeres se enfrentan a malos tratos durante el parto. De acuerdo con los autores de una revisión sistemática liderada por la OMS, publicada en PLOS Medicine, estos pueden incluir abusos físicos, sexuales y verbales, falta de cuidados de soporte, negligencia, discriminación y denegación de autonomía.

Lo(a)s proveedores de cuidados de salud pueden ser los perpetradores de estos malos tratos pero los malos tratos también son el resultado de un complejo cúmulo de factores que incluye diversos fallos sistémicos dentro de los centros sanitarios y a través de los sistemas de salud. La tipología de cómo las mujeres son maltratadas durante el parto que se presenta en esta revisión sistemática está basada en una síntesis de la evidencia cualitativa y cuantitativa de 65 estudios realizados en 34 países.

Calidad de los cuidados y derechos humanos

Se estima que en 2010 se produjeron 289.000 muertes maternas, de las cuales el 99% ocurrieron en países de ingresos bajos o medios. Mejorar la calidad de los cuidados, especialmente en el tiempo en torno al nacimiento, es crucial para reducir las muertes maternas así como las discapacidades de las mujeres y los niño(a)s prevenibles.

Debemos tratar de encontrar un proceso en el que las mujeres y los proveedores de cuidados de salud se impliquen en la promoción y protección de la participación de las mujeres en experiencias de parto seguras y positivas, que incluyan el respeto a la autonomía y la dignidad de la mujer en lo que respecta a su cuerpo y a sus elecciones

Meghan Bohren, autora del artículo

Los autores señalan que, aunque actualmente se está produciendo un aumento del reconocimiento de que las mujeres experimentan malos tratos durante el parto, no existe un consenso global de cómo estos sucesos deben definirse y medirse.

Con esto en el punto de mira, la OMS ha liderado una nueva revisión en la que se propone una tipología global comprehensiva, basada en la evidencia, donde se definen con claridad los tipos de malos tratos que las mujeres experimentan durante el parto en los centros sanitarios. Esta tipología se ha creado con la intención de procurar indicadores y herramientas para medir la prevalencia de estos malos tratos a los informes de futuras investigaciones, así como para desarrollar y evaluar intervenciones para reducirlos y promover unos cuidados respetuosos.

Declaración de la OMS sobre los malos tratos durante el parto

 The Mistreatment of Women during Childbirth in Health Facilities Globally: A Mixed-Methods Systematic Review

Avances en la lucha contra la mutilación genital femenina: Medicus Mundi Andalucía en Burkina Faso

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Días Mundiales, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 17-02-2015

La mutilación genital femenina (MGF) es una violación de los derechos humanos fundamentales de las niñas y las mujeres, y así está reflejado en la legislación internacional y en la Carta Africana de Derechos Humanos así como en las legislaciones de muchos de los países donde se practica. A pesar de esto, se calcula que en el mundo hay 135 millones de niñas y mujeres víctimas de esta práctica arraigadan más de 28 países de África y Asia, y que ha emigrado también a otros países, incluida España.

La MGF afecta siempre a la salud física y psíquica de las niñas y las mujeres. Puede costar la vida en el momento de su realización y sus complicaciones aumentan de forma considerable el riesgo de morir durante el parto o de padecer graves secuelas durante toda la vida (fístula obstétrica, infecciones crónicas). La MGF no solo afecta a las niñas y las mujeres, un estudio de la Organización Mundial de la Salud, realizado en varios países africanos, concluye que la mortalidad y la necesidad de reanimación tras el parto es mayor en los recién nacidos de madres mutiladas.

Burkina Faso y la mutilación genital femenina

Burkina Faso ha sido uno de los países promotores de la Resolución, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de diciembre de 2012, dirigida a intensificar los esfuerzos a nivel mundial para lograr la eliminación de la MGF. Esta actuación está vinculada a la trayectoria que, desde hace más de 20 años, sigue este país en su compromiso de poner fin a la MGF: en el año 1991, Burkina Faso (BF) modificó su Constitución para adaptarla a la Declaración Universal de Derechos Humanos, garantizando la igualdad entre las personas, sin discriminación de ningún tipo. Desde 1996 cuenta con una legislación específica que penaliza su realización, con penas mayores para el personal sanitario o paramédico, o ser cómplice de la práctica de la MGF. Burkina ha firmado todos los acuerdos internacionales y regionales en materia de derechos humanos y contra la mutilación genital femenina y, junto a otros países, ha solicitado a la Unión Africana la prohibición total de esta práctica. Recientemente, con el apoyo de Naciones Unidas, Burkina Faso ha elaborado un Plan Nacional de Acción para promover la eliminación de la MGF como parte de una política de tolerancia cero.

En una encuesta demográfica y de salud realizada en 2010 por el gobierno de BF, con el apoyo de diversas organizaciones internacionales, el 70% de las mujeres encuestadas admitió haber sufrido una MGF. Sin embargo, la encuesta mostró una notable disparidad entre generaciones: mientras que las mujeres entre 45-49 años estaban mutiladas en un 89%, este porcentaje bajaba al 58% en las niñas y jóvenes de 5 a 19 años, lo cual debe traducirse como una señal de la disminución constante del número de mujeres y niñas mutiladas en estos últimos años.

En Burkina Faso, al igual que en el resto de los países africanos donde está presente la MGF, esta no se practica de forma uniforme a todas las mujeres: el riesgo de padecerla se incrementa si se pertenece a determinadas etnias como, por ejemplo, la Mossi; si se vive en un medio rural o cuando el nivel educativo de la madre es menor. Ninguna religión aprueba la práctica de la MGF, sin embargo es más prevalente en familias musulmanas  (80%) que en las católicas y protestantes (60%).

¿Por qué, a pesar de estar prohibida legalmente, y del intenso trabajo realizado en su contra en el país, se sigue practicando? La MGF está muy arraigada culturalmente en la sociedad burkinabe, ya que se considera que facilita el matrimonio de las mujeres y mejora su estatus en la sociedad: en efecto, la mutilación genital temprana pretende controlar la sexualidad de las jóvenes y mujeres, preservando así su castidad y virginidad hasta el momento del matrimonio y obteniendo con ella esposas que no serán promiscuas sino dignas y fieles. Hay, además, otras creencias como las que consideran que la mutilación genital femenina ayuda a mejorar y mantener la higiene personal, que el clítoris es un órgano masculino y puede causar daños al recién nacido en el momento del parto, etc. Pero, sobre todo, es la presión social y la necesidad de cumplir con las tradiciones lo que permite la pervivencia de esta y otras prácticas que son nefastas para la salud de las mujeres y las niñas.

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Por medio de un maniquí, se muestran los graves problemas que la mutilación causa en los genitales de las mujeres así como las consecuencias para la mujer y el bebé en el parto

Medicus Mundi Andalucía está presente en Burkina Faso desde 1975, con proyectos y programas de cooperación sanitaria dirigidos, sobre todo, a mejorar la salud de las mujeres y niñas del país, apoyando la estrategia de Salud Reproductiva del Ministerio de Salud, fundamentalmente en la lucha contra la mortalidad materna y la mutilación genital femenina. En este último apartado, la labor de Medicus Mundi se ha basado en el apoyo al “Comité Nacional de Lucha contra la Práctica de la Escisión[1]” sobre todo en las zonas rurales, de difícil acceso y con menos recursos. Estos proyectos se realizan en colaboración con el personal sanitario local, especialmente con las matronas, por ser personas reconocidas y respetadas por la población y depositarias de la confianza de las mujeres y contemplan la sensibilización de la población, la formación del personal sanitario y el apoyo logístico a las asociaciones locales que luchan contra esta práctica, contribuyendo, mediante esta estrategia, a la disminución de su realización en aquellas zonas donde hemos intervenido.

Medicus Mundi Andalucía sigue en Burkina tratando de mejorar la Salud Sexual y Reproductiva, especialmente de las mujeres. Con este objetivo, recientemente, una ginecóloga y una matrona del hospital San Cecilio de Granada se desplazaron al país para poner en marcha un proyecto que pretende introducir en los currículos de formación del personal sanitario, especialmente matronas, el enfoque de derechos y de género, lo cual tendrá un papel relevante en la lucha contra la mutilación genital femenina; para ello impartieron un curso de formación específico dirigido al profesorado de la Escuela Nacional de Salud Pública de Ouagadougou.

Medicus Mundi Andalucía conmemora en 2015 cuarenta años de cooperación sanitaria internacional, que inició precisamente en Burkina Faso. Desde entonces hemos tratado, y logrado en muchos casos, de mejorar la salud de la población, y, especialmente, de sus mujeres y niñas. Pero, aunque es arduo el camino que resta por andar, está en nuestro ánimo seguirlo hasta que la erradicación de la mutilación genital femenina sea una realidad.

África Caño y Casilda Velasco

Medicus Mundi Andalucía

[1] La mutilación genital femenina es conocida también como escisión.

El problema no es solo el Ébola

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Enfermedades infecciosas, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 09-10-2014

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Desde octubre -momento de redacción de este artículo- hasta el momento actual, cuatro personas han sido diagnosticadas de Ébola, y fallecido por su causa, en Malí. Esto ha hecho que, por fin, tanto el gobierno maliense como las instituciones internacionales hagan algo más que tomar conciencia del elevado riesgo de difusión del virus en este país, y se hayan decidido a financiar acciones encaminadas prevenirla.

Según un informe publicado en el New England Journal of Medicine, el paciente cero del brote de Ébola que afecta a África Occidental pudo ser un niño de Guinea Conakry que murió el 13 diciembre de 2013. Desde febrero a agosto 2014 se confirman multitud de casos en Liberia, Sierra Leona y Nigeria. En agosto la OMS decreta que estamos ante una “emergencia pública sanitaria internacional” y recomienda medidas para detener su transmisión en medio de la expectante preocupación mundial ante el riesgo de pandemia global. Según su directora general, Margaret Chan, “Los países afectados hasta la fecha simplemente no tienen la capacidad para manejar un brote de este tamaño y complejidad por su cuenta”. Esta frase pone de relieve el hecho de que el brote más grande de la historia de esta enfermedad se está dando en países sin los recursos suficientes para manejar su propagación y con sistemas de salud públicos con fuertes carencias que se están viendo desbordados por la situación.

Alba D. Tomé, cooperante de Medicusmundi Andalucía trabaja actualmente en la región de Kenieba (Malí), región en la que, de momento, no existe ningún caso conocido de  infección por Ébola, pero que es de alto riesgo por ser fronteriza con Guinea Conakry y porque su actividad económica principal es la minera con numerosas zonas de explotación de oro tradicionales, situadas de forma espontánea y a las que afluyen de manera incontrolada gran cantidad de personas de otras zonas. Esta situación imposibilita a los centros sanitarios locales el poder disponer de datos fiables sobre la población a la que atienden: falta de control de la población itinerante, prestación anárquica de atención sanitaria por personal no cualificado, venta ilegal de medicamentos, prevalencia elevada de infectados con VIH, etc.

Nuestra cooperante nos informó de que “aunque el brote de virus  Ébola comenzó a principios de año, no se iniciaron acciones coordinadas entre los diferentes países de la región para armonizar los Planes nacionales de urgencia para el seguimiento y la prevención hasta el pasado mes de julio. En el caso del Distrito Sanitario de Kéniéba, que debido a su situación geográfica se encuentra en una zona de alto riesgo, se tiene previsto un plan de contingencia epidemiológica que pretendía establecer, equipar y dotar con recursos humanos cualificados un cordón sanitario en cuatro puntos diferentes de la zona. Pero, a fecha actual, sólo se ha podido asegurar la instalación de tiendas de aislamiento en uno de estos puntos y gracias al apoyo de Medicumundi a través de su programa de prevención de la malnutrición infantil, sustentado con fondos ECHO, programa que no está relacionado directamente con el problema del Ébola”.

“Lamentablemente”, nos decía Alba, “no se han podido garantizar ni el equipamiento médico esencial ni los recursos humanos cualificados necesarios para asegurar la efectividad del sistema de prevención y control del virus Ébola en el Distrito Sanitario de Kéniéba. Si bien es cierto que, hasta la fecha, no se ha confirmado ningún caso en este territorio, la falta de control y el alto tránsito de población en la zona fronteriza de Kéniéba con Guinea Conakry elevan potencialmente el riesgo de transmisión y expansión del virus hacia Malí”.

Por último, nuestra compañera insiste en que “el problema no es solo el Ébola”, sino que “todos estos riesgos de expansión del actual brote de Ébola hacia nuevos países de la región de África Occidental se hacen más evidentes y representan un riesgo mayor si cabe dados los problemas estructurales del sistema sanitario de Malí y de, en general, los países africanos afectados. Es muy difícil plantear una intervención humanitaria eficiente que mitigue las consecuencias de una situación epidemiológica como la actual si no se trabaja por reforzar los sistemas públicos de salud de estos países de forma que puedan atender, en primer lugar, a las necesidades de salud básicas de la población a la que atienden y, además, prevenir eventuales situaciones de crisis sanitaria”. Para que nos hagamos una idea de esas deficiencias, comenta que “de los 36 Centros de Salud previstos en el Distrito de Kéniéba, sólo 22 son funcionales actualmente para atender a una población de 230.000 habitantes que, en su mayor parte, vive a más de 5 km del centro más cercano, sin que exista transporte público y apenas privado, por lo que su frecuentación es muy reducida (0,26 visitas persona/año). Además, la mayoría de estos centros sanitarios carecen del equipamiento médico y logístico esencial para asegurar el paquete básico de actividades sanitarias y sus recursos humanos cualificados son escasos: tan sólo existen dos médicos y dos matronas fuera del Centro de Salud de referencia para atender a toda la población de Kéniéba.

Esta deficiencia estructural es compartida, en mayor o menor medida, por todos los sistemas sanitarios de los países afectados por la epidemia , y a ella se une el hecho de que mucho de su personal sanitario o está saturado o, en muchos casos, ha huido por miedo y los centros de salud han quedado abandonados, con lo que se dejan de atender las necesidades médicas básicas de la población como partos, salud materno-infantil o los frecuentes casos de malaria, dengue o desnutrición infantil que va haciendo cada vez más profunda la brecha sanitaria en la zona, lo que supone un durísimo golpe para un sistema de salud tan frágil y con tantas carencias y para una población que se siente en riesgo y abandonada.

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