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Malos tratos y abusos durante el parto

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Derechos humanos, Género, Salud sexual y reproductiva, Sistemas de salud, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 03-08-2015

Las mujeres se enfrentan a ellos de formas diversas en centros sanitarios de todo el mundo

 

Maternidad. Mauritania

 

Traducido del inglés desde: Women face diverse forms of mistreatment and abuse during childbirth in health facilities worldwide. Junio 2015. Organización Mundial de la Salud (OMS)

En muchos lugares del mundo, las mujeres se enfrentan a malos tratos durante el parto. De acuerdo con los autores de una revisión sistemática liderada por la OMS, publicada en PLOS Medicine, estos pueden incluir abusos físicos, sexuales y verbales, falta de cuidados de soporte, negligencia, discriminación y denegación de autonomía.

Lo(a)s proveedores de cuidados de salud pueden ser los perpetradores de estos malos tratos pero los malos tratos también son el resultado de un complejo cúmulo de factores que incluye diversos fallos sistémicos dentro de los centros sanitarios y a través de los sistemas de salud. La tipología de cómo las mujeres son maltratadas durante el parto que se presenta en esta revisión sistemática está basada en una síntesis de la evidencia cualitativa y cuantitativa de 65 estudios realizados en 34 países.

Calidad de los cuidados y derechos humanos

Se estima que en 2010 se produjeron 289.000 muertes maternas, de las cuales el 99% ocurrieron en países de ingresos bajos o medios. Mejorar la calidad de los cuidados, especialmente en el tiempo en torno al nacimiento, es crucial para reducir las muertes maternas así como las discapacidades de las mujeres y los niño(a)s prevenibles.

Debemos tratar de encontrar un proceso en el que las mujeres y los proveedores de cuidados de salud se impliquen en la promoción y protección de la participación de las mujeres en experiencias de parto seguras y positivas, que incluyan el respeto a la autonomía y la dignidad de la mujer en lo que respecta a su cuerpo y a sus elecciones

Meghan Bohren, autora del artículo

Los autores señalan que, aunque actualmente se está produciendo un aumento del reconocimiento de que las mujeres experimentan malos tratos durante el parto, no existe un consenso global de cómo estos sucesos deben definirse y medirse.

Con esto en el punto de mira, la OMS ha liderado una nueva revisión en la que se propone una tipología global comprehensiva, basada en la evidencia, donde se definen con claridad los tipos de malos tratos que las mujeres experimentan durante el parto en los centros sanitarios. Esta tipología se ha creado con la intención de procurar indicadores y herramientas para medir la prevalencia de estos malos tratos a los informes de futuras investigaciones, así como para desarrollar y evaluar intervenciones para reducirlos y promover unos cuidados respetuosos.

Declaración de la OMS sobre los malos tratos durante el parto

 The Mistreatment of Women during Childbirth in Health Facilities Globally: A Mixed-Methods Systematic Review

Avances en la lucha contra la mutilación genital femenina: Medicus Mundi Andalucía en Burkina Faso

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Días Mundiales, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 17-02-2015

La mutilación genital femenina (MGF) es una violación de los derechos humanos fundamentales de las niñas y las mujeres, y así está reflejado en la legislación internacional y en la Carta Africana de Derechos Humanos así como en las legislaciones de muchos de los países donde se practica. A pesar de esto, se calcula que en el mundo hay 135 millones de niñas y mujeres víctimas de esta práctica arraigadan más de 28 países de África y Asia, y que ha emigrado también a otros países, incluida España.

La MGF afecta siempre a la salud física y psíquica de las niñas y las mujeres. Puede costar la vida en el momento de su realización y sus complicaciones aumentan de forma considerable el riesgo de morir durante el parto o de padecer graves secuelas durante toda la vida (fístula obstétrica, infecciones crónicas). La MGF no solo afecta a las niñas y las mujeres, un estudio de la Organización Mundial de la Salud, realizado en varios países africanos, concluye que la mortalidad y la necesidad de reanimación tras el parto es mayor en los recién nacidos de madres mutiladas.

Burkina Faso y la mutilación genital femenina

Burkina Faso ha sido uno de los países promotores de la Resolución, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de diciembre de 2012, dirigida a intensificar los esfuerzos a nivel mundial para lograr la eliminación de la MGF. Esta actuación está vinculada a la trayectoria que, desde hace más de 20 años, sigue este país en su compromiso de poner fin a la MGF: en el año 1991, Burkina Faso (BF) modificó su Constitución para adaptarla a la Declaración Universal de Derechos Humanos, garantizando la igualdad entre las personas, sin discriminación de ningún tipo. Desde 1996 cuenta con una legislación específica que penaliza su realización, con penas mayores para el personal sanitario o paramédico, o ser cómplice de la práctica de la MGF. Burkina ha firmado todos los acuerdos internacionales y regionales en materia de derechos humanos y contra la mutilación genital femenina y, junto a otros países, ha solicitado a la Unión Africana la prohibición total de esta práctica. Recientemente, con el apoyo de Naciones Unidas, Burkina Faso ha elaborado un Plan Nacional de Acción para promover la eliminación de la MGF como parte de una política de tolerancia cero.

En una encuesta demográfica y de salud realizada en 2010 por el gobierno de BF, con el apoyo de diversas organizaciones internacionales, el 70% de las mujeres encuestadas admitió haber sufrido una MGF. Sin embargo, la encuesta mostró una notable disparidad entre generaciones: mientras que las mujeres entre 45-49 años estaban mutiladas en un 89%, este porcentaje bajaba al 58% en las niñas y jóvenes de 5 a 19 años, lo cual debe traducirse como una señal de la disminución constante del número de mujeres y niñas mutiladas en estos últimos años.

En Burkina Faso, al igual que en el resto de los países africanos donde está presente la MGF, esta no se practica de forma uniforme a todas las mujeres: el riesgo de padecerla se incrementa si se pertenece a determinadas etnias como, por ejemplo, la Mossi; si se vive en un medio rural o cuando el nivel educativo de la madre es menor. Ninguna religión aprueba la práctica de la MGF, sin embargo es más prevalente en familias musulmanas  (80%) que en las católicas y protestantes (60%).

¿Por qué, a pesar de estar prohibida legalmente, y del intenso trabajo realizado en su contra en el país, se sigue practicando? La MGF está muy arraigada culturalmente en la sociedad burkinabe, ya que se considera que facilita el matrimonio de las mujeres y mejora su estatus en la sociedad: en efecto, la mutilación genital temprana pretende controlar la sexualidad de las jóvenes y mujeres, preservando así su castidad y virginidad hasta el momento del matrimonio y obteniendo con ella esposas que no serán promiscuas sino dignas y fieles. Hay, además, otras creencias como las que consideran que la mutilación genital femenina ayuda a mejorar y mantener la higiene personal, que el clítoris es un órgano masculino y puede causar daños al recién nacido en el momento del parto, etc. Pero, sobre todo, es la presión social y la necesidad de cumplir con las tradiciones lo que permite la pervivencia de esta y otras prácticas que son nefastas para la salud de las mujeres y las niñas.

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Por medio de un maniquí, se muestran los graves problemas que la mutilación causa en los genitales de las mujeres así como las consecuencias para la mujer y el bebé en el parto

Medicus Mundi Andalucía está presente en Burkina Faso desde 1975, con proyectos y programas de cooperación sanitaria dirigidos, sobre todo, a mejorar la salud de las mujeres y niñas del país, apoyando la estrategia de Salud Reproductiva del Ministerio de Salud, fundamentalmente en la lucha contra la mortalidad materna y la mutilación genital femenina. En este último apartado, la labor de Medicus Mundi se ha basado en el apoyo al “Comité Nacional de Lucha contra la Práctica de la Escisión[1]” sobre todo en las zonas rurales, de difícil acceso y con menos recursos. Estos proyectos se realizan en colaboración con el personal sanitario local, especialmente con las matronas, por ser personas reconocidas y respetadas por la población y depositarias de la confianza de las mujeres y contemplan la sensibilización de la población, la formación del personal sanitario y el apoyo logístico a las asociaciones locales que luchan contra esta práctica, contribuyendo, mediante esta estrategia, a la disminución de su realización en aquellas zonas donde hemos intervenido.

Medicus Mundi Andalucía sigue en Burkina tratando de mejorar la Salud Sexual y Reproductiva, especialmente de las mujeres. Con este objetivo, recientemente, una ginecóloga y una matrona del hospital San Cecilio de Granada se desplazaron al país para poner en marcha un proyecto que pretende introducir en los currículos de formación del personal sanitario, especialmente matronas, el enfoque de derechos y de género, lo cual tendrá un papel relevante en la lucha contra la mutilación genital femenina; para ello impartieron un curso de formación específico dirigido al profesorado de la Escuela Nacional de Salud Pública de Ouagadougou.

Medicus Mundi Andalucía conmemora en 2015 cuarenta años de cooperación sanitaria internacional, que inició precisamente en Burkina Faso. Desde entonces hemos tratado, y logrado en muchos casos, de mejorar la salud de la población, y, especialmente, de sus mujeres y niñas. Pero, aunque es arduo el camino que resta por andar, está en nuestro ánimo seguirlo hasta que la erradicación de la mutilación genital femenina sea una realidad.

África Caño y Casilda Velasco

Medicus Mundi Andalucía

[1] La mutilación genital femenina es conocida también como escisión.

El problema no es solo el Ébola

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Enfermedades infecciosas, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 09-10-2014

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Desde octubre -momento de redacción de este artículo- hasta el momento actual, cuatro personas han sido diagnosticadas de Ébola, y fallecido por su causa, en Malí. Esto ha hecho que, por fin, tanto el gobierno maliense como las instituciones internacionales hagan algo más que tomar conciencia del elevado riesgo de difusión del virus en este país, y se hayan decidido a financiar acciones encaminadas prevenirla.

Según un informe publicado en el New England Journal of Medicine, el paciente cero del brote de Ébola que afecta a África Occidental pudo ser un niño de Guinea Conakry que murió el 13 diciembre de 2013. Desde febrero a agosto 2014 se confirman multitud de casos en Liberia, Sierra Leona y Nigeria. En agosto la OMS decreta que estamos ante una “emergencia pública sanitaria internacional” y recomienda medidas para detener su transmisión en medio de la expectante preocupación mundial ante el riesgo de pandemia global. Según su directora general, Margaret Chan, “Los países afectados hasta la fecha simplemente no tienen la capacidad para manejar un brote de este tamaño y complejidad por su cuenta”. Esta frase pone de relieve el hecho de que el brote más grande de la historia de esta enfermedad se está dando en países sin los recursos suficientes para manejar su propagación y con sistemas de salud públicos con fuertes carencias que se están viendo desbordados por la situación.

Alba D. Tomé, cooperante de Medicusmundi Andalucía trabaja actualmente en la región de Kenieba (Malí), región en la que, de momento, no existe ningún caso conocido de  infección por Ébola, pero que es de alto riesgo por ser fronteriza con Guinea Conakry y porque su actividad económica principal es la minera con numerosas zonas de explotación de oro tradicionales, situadas de forma espontánea y a las que afluyen de manera incontrolada gran cantidad de personas de otras zonas. Esta situación imposibilita a los centros sanitarios locales el poder disponer de datos fiables sobre la población a la que atienden: falta de control de la población itinerante, prestación anárquica de atención sanitaria por personal no cualificado, venta ilegal de medicamentos, prevalencia elevada de infectados con VIH, etc.

Nuestra cooperante nos informó de que “aunque el brote de virus  Ébola comenzó a principios de año, no se iniciaron acciones coordinadas entre los diferentes países de la región para armonizar los Planes nacionales de urgencia para el seguimiento y la prevención hasta el pasado mes de julio. En el caso del Distrito Sanitario de Kéniéba, que debido a su situación geográfica se encuentra en una zona de alto riesgo, se tiene previsto un plan de contingencia epidemiológica que pretendía establecer, equipar y dotar con recursos humanos cualificados un cordón sanitario en cuatro puntos diferentes de la zona. Pero, a fecha actual, sólo se ha podido asegurar la instalación de tiendas de aislamiento en uno de estos puntos y gracias al apoyo de Medicumundi a través de su programa de prevención de la malnutrición infantil, sustentado con fondos ECHO, programa que no está relacionado directamente con el problema del Ébola”.

“Lamentablemente”, nos decía Alba, “no se han podido garantizar ni el equipamiento médico esencial ni los recursos humanos cualificados necesarios para asegurar la efectividad del sistema de prevención y control del virus Ébola en el Distrito Sanitario de Kéniéba. Si bien es cierto que, hasta la fecha, no se ha confirmado ningún caso en este territorio, la falta de control y el alto tránsito de población en la zona fronteriza de Kéniéba con Guinea Conakry elevan potencialmente el riesgo de transmisión y expansión del virus hacia Malí”.

Por último, nuestra compañera insiste en que “el problema no es solo el Ébola”, sino que “todos estos riesgos de expansión del actual brote de Ébola hacia nuevos países de la región de África Occidental se hacen más evidentes y representan un riesgo mayor si cabe dados los problemas estructurales del sistema sanitario de Malí y de, en general, los países africanos afectados. Es muy difícil plantear una intervención humanitaria eficiente que mitigue las consecuencias de una situación epidemiológica como la actual si no se trabaja por reforzar los sistemas públicos de salud de estos países de forma que puedan atender, en primer lugar, a las necesidades de salud básicas de la población a la que atienden y, además, prevenir eventuales situaciones de crisis sanitaria”. Para que nos hagamos una idea de esas deficiencias, comenta que “de los 36 Centros de Salud previstos en el Distrito de Kéniéba, sólo 22 son funcionales actualmente para atender a una población de 230.000 habitantes que, en su mayor parte, vive a más de 5 km del centro más cercano, sin que exista transporte público y apenas privado, por lo que su frecuentación es muy reducida (0,26 visitas persona/año). Además, la mayoría de estos centros sanitarios carecen del equipamiento médico y logístico esencial para asegurar el paquete básico de actividades sanitarias y sus recursos humanos cualificados son escasos: tan sólo existen dos médicos y dos matronas fuera del Centro de Salud de referencia para atender a toda la población de Kéniéba.

Esta deficiencia estructural es compartida, en mayor o menor medida, por todos los sistemas sanitarios de los países afectados por la epidemia , y a ella se une el hecho de que mucho de su personal sanitario o está saturado o, en muchos casos, ha huido por miedo y los centros de salud han quedado abandonados, con lo que se dejan de atender las necesidades médicas básicas de la población como partos, salud materno-infantil o los frecuentes casos de malaria, dengue o desnutrición infantil que va haciendo cada vez más profunda la brecha sanitaria en la zona, lo que supone un durísimo golpe para un sistema de salud tan frágil y con tantas carencias y para una población que se siente en riesgo y abandonada.

Queremos compartir también aquí este artículo sobre género y Ébola:

¿Por qué el Ébola mata más a las mujeres?

El virus de Ébola: otra herida más en la salud de África

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Medicus Mundi FAMME, Medicus Mundi Internacional, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 11-08-2014

Este verano estamos mirando de reojo a África Occidental con motivo de la aparición de una epidemia, otra más, debida al Ébola. Y miramos, porque este virus preocupa por varios motivos: primero, y fundamental, porque es una enfermedad con una alta mortalidad, el 60% de los enfermos mueren, y, segundo, porque no tiene cura conocida. Si a esto le sumamos que tiene una alta capacidad de contagio entre las personas y que ha aparecido en una zona de África donde antes no se había dado, la cosa se complica.

La comunidad internacional ha respondido rápidamente y está haciendo frente a esta enfermedad infecciosa junto a los frágiles sistemas locales de salud, intentando atajar su expansión. Pero desde marzo hasta la fecha alrededor de 1.000 personas han muerto, y da la sensación de que su control tardará al menos unos meses más. La OMS acaba de declarar una emergencia de salud pública internacional por esta enfermedad, y es urgente que se disponga nueva plaga que asole África.

Bien, hasta aquí lo normal cuando se trata de una epidemia que se desata en un país “pobre”, lo diferente en esta ocasión ha sido que, sorprendentemente, en los países “ricos”, también llamados países del Norte, se ha generado una gran alarma social, quizás porque en esta ocasión nos hemos dado cuenta de que la enfermedad puede “viajar” a otros países y regiones y sobre todo por el miedo a la posibilidad de que nos afecte.Y es que las enfermedades nos recuerdan constantemente que no tienen fronteras, y más en un mundo tan globalizado como el nuestro. Pero aunque podemos denominar a la de 2014 como la peor epidemia debida al virus Ébola hasta el momento, no la podemos comparar con las cifras de muertos de otras enfermedades como la malaria, que mata a más de medio millón de personas al año, la mayoría niños y niñas, pero que no copan las portadas de los medios de comunicación de nuestros países, seguramente por no ser una amenaza presente para nuestra salud.
Cuando acabe esta epidemia, deberemos reflexionar sobre la importancia que le damos a la salud mundial, entendida como un todo. Hemos de recordar que desde que se descubrió este virus en 1976 ha habido unas 24 epidemias de Ébola, y, sin embargo, parece que no hemos puesto el suficiente interés para luchar contra ésta u otras enfermedades hemorrágicas. Pero tampoco sería la solución plantear una lucha enfermedad por enfermedad si no tenemos sistemas locales de salud lo suficientemente eficaces que sustenten a estos programas, sería imposible que tuviéramos éxito.

Ahora es el Ébola, pero ¿y mañana? África tienelos peores indicadores de salud del mundo. Su salud es una herida abierta, muy grande, enorme, una herida por dónde se desangra, y no podemos curarla poniendo tiritas -una tirita para cada enfermedad- cada vez que consideremos que empeora la herida, o que esa “infección” puede trasladarse a otros continentes. Eso no es eficaz, no es eficiente, y genera un gran desgaste a todos los implicados.

La solución es a medio y largo plazo: todos los países deberían tener un sistema de salud fuerte, con adecuados sistemas de vigilancia epidemiológica que puedan responder rápidamente ante cualquier eventualidad sanitaria. Sin embargo, sigue habiendo demasiados sistemas sanitarios frágiles en el mundo, con muy pocos recursos humanos, materiales y económicos en cantidad y calidad suficiente para poder hacer frente a las necesidades de salud de su población.
No obstante, si queremos que estos sistemas sean efectivos, no solamente debemos ponerlos cerca de la población sino que ésta debe usarlo. Y para ello las comunidades locales deben de participar en la definición de las prioridades de salud. Parece que en esta epidemia ha habido por parte de ciertas comunidades un rechazo a ser tratados, creyendo que en vez de curar, la ayuda pretendía propagar la enfermedad. Y este rechazo a la ayuda sanitaria no es la primera vez que pasa. Pero en mitad de una epidemia es prácticamente imposible poder integrar los patrones sociales y culturales en las estrategias de lucha contra la enfermedad, porque estas acciones requieren tiempo. Y por lo tanto es una labor que los sistemas de salud deben hacer a medio y largo plazo: ganarse la confianza de esa población.

Necesitamos acabar no solo con la epidemia, sino que sobre todo necesitamos prevenir nuevas amenazas a la salud mundial. Y solamente se conseguirá si trabajamos la salud como un bien global en todo el mundo, anteponiendo los intereses de salud a otros como puedan ser los económicos o políticos, y apostando, en estos momentos en los que se está poniendo en duda su necesidad, por una cooperación sanitaria eficaz, eficiente y con impacto a largo plazo a través de los refuerzos de los sistemas de salud. La herida en la salud africana debe cerrarse, y está en nuestras manos. En las de todos.

Carlos Mediano

Área de estudios e investigación. Medicusmundi España.

Vicepresidente de Medicusmundi Internacional

 

Violencias contra las mujeres

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Género, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 25-06-2014

Todas las mujeres libres de violencia

La violencia que se ejerce contra las mujeres es la manifestación más extrema de los desequilibrios de poder y de la desigualdad histórica que existe entre mujeres y hombres, está extendida por todo el mundo y constituye una de las violaciones de derechos humanos más graves, habituales, toleradas e impunes.

Por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga, o pueda tener, como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada.

La gravedad de esta violencia radica en que no es ocasional, sino que aparece, con distintas manifestaciones, en cada época y lugar; la sufren mujeres y niñas de todos los países, edades y capas sociales; va dirigida intencionadamente a las mujeres solo por ser mujeres y, a pesar del adelanto en las últimas décadas en los derechos de las mujeres, no se consigue su erradicación, lo que permite ver la falta de protección de la vida e integridad de las mujeres, constituyendo uno de los principales obstáculos para lograr la igualdad de género en el mundo.

La violencia contra las mujeres presenta diferentes manifestaciones y múltiples expresiones en el mundo. Puede ser física, psicológica, sexual, económica, institucional o simbólica; se produce dentro de la pareja, la familia, la comunidad, la sociedad, los conflictos bélicos e incluso se practica desde el estado. Las consecuencias de la violencia contra las mujeres son un grave problema de salud pública.

Entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas en el mundo han sufrido una mutilación genital femenina y, cada año, más de 3 millones de niñas en África corren el riesgo de enfrentarse a esta práctica.

 Existe una invisibilidad estadística de la violencia contra las mujeres que hace que sea imposible conocer sus dimensiones reales y darle una respuesta integral y efectiva. En la mayoría de los países del mundo no existen registros oficiales sobre la cantidad de mujeres asesinadas por razones de género. Tampoco existen registros administrativos adecuados sobre otras formas de violencia ejercida contra las mujeres ni hay una integración de los distintos sistemas de información en las áreas de salud, policial y legal. Además, los datos que se recogen ni siquiera están desagregados por sexo. La poca información se basa en lo publicado en los medios de comunicación y en el gran trabajo que hacen las organizaciones de mujeres y feministas.

Entre un 15% y un 76% de las mujeres sufren violencia física o sexual a lo largo de su vida. Esta violencia se produce mayoritariamente en el seno de las relaciones íntimas y muchas mujeres (entre un 9% y un 70%) señalan que el maltratador es su cónyuge o pareja

 Aunque se han desarrollado instrumentos específicos de derechos humanos que amplían y reconocen las especificidades de los distintos colectivos de mujeres, y se han producido importantes avances jurídicos nacionales e internacionales, las mujeres aún tienen que enfrentarse a muchos obstáculos normativos, políticos, económicos y socioculturales para el ejercicio pleno de su ciudadanía.

 El proyecto “violencias contra las mujeres” finalizó a comienzos de 2013. Desde esa fecha, y a pesar de no recibir financiación alguna, la exposición ha continuado moviéndose por toda Andalucía –acompañada de jornadas y talleres organizados por los solicitantes de la misma– e incluso ha visitado otras comunidades. 

Si quieres ver el boletín completo en PDF, pincha aquí: Boletín junio 2014

Preguntas y respuestas sobre la mutilación genital femenina

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Género, mutilación genital femenina, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 17-06-2014

¿En qué consiste la mutilación genital femenina?

Según la OMS, se considera mutilación genital femenina (MGF) a “una amplia variedad de prácticas que suponen la extirpación total o parcial de los genitales externos o su alteración por motivos culturales u otras razones que no son de índole médica”.

¿A quién se realiza?

La edad a la que se realiza la MGF varía según los grupos étnicos y la localización geográfica. En algunas etnias se practica a bebés pero, con más frecuencia, se realiza a niñas entre los cinco y los catorce años, en general ligado a un rito ceremonial de paso a la edad adulta. Debido a que la MGF está prohibida y penada por la ley en muchos países, y a la sensibilización sobre sus complicaciones sanitarias, ahora se realiza a edades más tempranas con el fin de evitar tanto su detección, como el recuerdo que deja en la niña. La menor edad a la que se practica y el aumento de su medicalización, han relegado la importancia de los aspectos ceremoniales ligados a la misma.

¿Por qué se practica?

Hacerla como parte de un rito de paso a la edad adulta refuerza el sentimiento de las mujeres de pertenencia al grupo. La presión social para su práctica es tan intensa, que las mujeres se sienten amenazadas con el rechazo y el aislamiento si no siguen la tradición, ya que una mujer no mutilada no sería aceptada como esposa. Esto es importante pues el acceso de las mujeres a la tierra y a la seguridad se obtiene solo mediante el matrimonio al ser muchas sociedades que la practican patriarcales (los hombres detentan el poder) y patrilineales (la herencia –económica y de pertenencia a la familia– pasa de varón a varón, excluyendo a las mujeres). Algunos grupos étnicos tienen diversas creencias como las que consideran que la mujer no mutilada puede dañar e incluso matar al hombre durante las relaciones sexuales o al bebé en el parto.

Pero la razón aducida con mayor frecuencia es que se trata de una tradición muy antigua y arraigada en las comunidades sobre la que existe una fuerte convención social que hace que, aún cuando individualmente una mujer o una familia estén en contra de practicársela a sus hijas, es muy posible que continúen haciéndolo para protegerlas y salvaguardar su estatus en la comunidad ya que, el no realizarla, de forma individual, puede conducir a la mujer no mutilada a la marginación social y al aislamiento. Por este motivo es importante crear una fuerte presión social en su contra mediante la formación y sensibilización.

¿Tiene algo que ver con alguna religión, como la musulmana?

La MGF se asocia con frecuencia al Islam y, de hecho, algunas comunidades religiosas islámicas creen firmemente que su religión lo exige. El hecho de que la mutilación de tipo I sea conocida también como “sunna” (que significa “siguiendo la tradición del profeta”), es usado a menudo como evidencia de esta convicción. Sin embargo, la mutilación es practicada tanto por musulmanes como por cristianos y animistas, y no existe ningún pasaje en el Corán ni en la Biblia que la apoye.

¿Qué consecuencias tiene?

La MGF es una grave muestra de violencia contra las mujeres, un atentado contra sus derechos humanos y su salud y prueba de las graves desigualdades existentes y de la dominación que, en muchos lugares, ejercen los hombres sobre las mujeres.

La MGF entraña consecuencias físicas para ellas, en ocasiones tan graves, que pueden llevarlas a la muerte o a padecer secuelas permanentes. Las complicaciones que aparecen tras una mutilación genital pueden ocurrir inmediatamente, a medio o a largo plazo tras su realización, y conllevan problemas sexuales, sociales y psicológicos.

¿Qué se hace para erradicarla?

Organismos internacionales como la UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), regionales, como la Unión Europea y la Unión Africana, locales y ONGs internacionales y locales trabajan conjuntamente para su erradicación. Pero, debido a su fuerte arraigo, es preciso aún mucho trabajo de formación y sensibilización con las comunidades sobre sus causas y sus consecuencias.

¿Qué se ha conseguido?

Para comenzar, se ha logrado que hablar sobre la mutilación genital femenina deje de ser un tema tabú, lo cual permite que las personas puedan opinar sobre ella. La información a los hombres, que se mantenían al margen por considerarlo “un asunto de mujeres”, está haciendo que muchos estén en contra de practicársela a sus hijas. También se ha observado que los y las jóvenes, así como las mujeres con  varios años de escolarización, suelen estar en contra de hacérselo a sus hijas, lo cual es un gran avance aunque, por desgracia, esto no ocurre en todos los países.

 ¿Saber más?  Mutilación genital femenina: más que un problema de salud

Si quieres ver el boletín completo en PDF, pincha aquí: Boletín junio 2014

 

Lucha contra la mutilación genital femenina (escisión) en Malí

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Escrito por | Archivado en Cooperación Internacional, Derechos humanos, Género, Salud sexual y reproductiva, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 17-06-2014

El 85,3% de las mujeres malienses entre 15 y 49 años y el 84% de las niñas menores de 14 años han sufrido algún tipo de mutilación genital, según indican, respectivamente, la Encuesta de Población y Salud de 2006 y el Estudio Nacional sobre esta práctica realizado en 2009. En las regiones del sur de Malí, la práctica totalidad de las mujeres y niñas han sufrido la mutilación.

Malí, país subsahariano situado en África del oeste, es uno de los países más pobres del mundo, clasificado, según el Índice de Desarrollo Humano de 2013, en el puesto 182 de 187 países: el 68% de la población se encuentra en situación de pobreza extrema y casi un 8% adicional en riesgo. Pero, además, también según el índice elaborado por el PNUD, es uno de los países del mundo con mayor desigualdad entre hombres y mujeres (puesto 141 de 148 países evaluados).

Su tasa de fecundidad es muy elevada, con más de seis hijos por mujer (2010) y casi la mitad de su población es menor de 14 años. Su tasa de fecundidad adolescente[1] es de 169/1000, lo que hace que Malí sea uno de los países con el mayor número de mujeres adolescentes con hijos del mundo, solo superado por la R.D. Congo y por Níger.

prevalencia mgf malí

Prevalencia de la MGF en las distintas regiones de Malí

Como hemos visto, la mutilación genital femenina es una práctica muy arraigada en la población que afecta a la casi totalidad de mujeres y niñas en las regiones del sur y en menor proporción a las que viven al norte del país. Las diferencias en la prevalencia (proporción de niñas y mujeres mutiladas), además de depender del lugar de nacimiento o residencia, se observan también según la etnia de pertenencia y la religión, siendo más frecuente entre las animistas (92%) y musulmanas (86%) que entre las cristianas (68%)[2]

El 92% de las mujeres son mutiladas por escisadoras tradicionales y un 3% por parteras tradicionales. Otro 3% sufre la mutilación a manos de profesionales sanitarios. La mutilación se realiza en las primeras semanas o meses de vida en algo más de la mitad de los casos. El 70% de mujeres mutiladas interrogadas habían hecho sufrir a sus hijas esta práctica y llama la atención que también lo hicieran el 12% de mujeres no mutiladas.

 En general, hasta el 96% de las mujeres no mutiladas refieren que tienen intención de mutilar a sus hijas,   lo cual hace que la práctica se perpetúe.

Entre las razones que aducen para mantener la práctica se encuentra el reconocimiento social, la religión, una mejor higiene, preservar la virginidad, mejores oportunidades para el matrimonio y aumentar el placer del marido. La mutilación se realiza en todas las capas sociales, aunque está algo más extendida en el quintil más pobre.

Malí se encuentra implicado en la lucha contra la mutilación desde la realización del Congreso de las mujeres africanas en Bamako, en 1959, durante el cual se abordó el problema de la mutilación. Varias ONG locales e internacionales se encuentran envueltas en la lucha contra esta práctica desde entonces, pero no fue hasta 1996 que se creó, desde el gobierno maliense, un Comité Nacional para luchar contra esta y otras prácticas tradicionales perjudiciales para la salud de las mujeres. En 2002 se creó el Programa Nacional de Lucha contra la Escisión (PNLE), que es quien actualmente coordina las actividades y a los actores que trabajan en Malí contra la escisión.

BBC mundo MGF

Una de las principales demandas de las asociaciones que trabajan contra esta práctica es la formulación por parte del gobierno de una legislación específica contra la Mutilación genital femenina, ya que, actualmente, solo está prohibida su realización en medios sanitarios (1999). Sin embargo, Malí, ha ratificado o se ha adherido a varios instrumentos internacionales de derechos humanos que rechazan la práctica de la mutilación genital femenina y de otras tradiciones lesivas para la salud de niñas y mujeres(3)

Actualmente, medicus mundi Andalucía está realizando en Malí un proyecto contra la mutilación genital femenina, financiado por la Obra social de Caja Granada y en coordinación con el PNLE y el resto de actores que trabajan en el tema. El objetivo de este proyecto en particular es  mejorar la detección y el tratamiento médico, psico-social y jurídico de los casos de mutilación genital femenina en Bamako. Con este fin, 300 agentes de salud  y de desarrollo social recibirán formación teórica y práctica sobre el abordaje de los problemas de salud que causa la mutilación genital femenina y los aspectos psico-sociales, éticos y de derechos humanos de dicha práctica, formación que será impartida por especialistas nacionales e internacionales.

El proyecto está coordinado con las actividades de otros agentes que se ocupan de realizar la sensibilización de la población general así como de trabajar con líderes religiosos, asociaciones de mujeres, parteras tradicionales y escisadoras locales, personal de la administración, personal relevante de la Salud y la Justicia, etc. en orden a implicar al mayor número posible de personas, especialmente a los y las líderes, en la lucha contra esta práctica.

Si quieres ver el boletín completo en PDF, pincha aquí:  Boletín junio 2014

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 [1] Tasa de fecundidad adolescente: número de jóvenes entre 15 y 19 años, por cada mil mujeres de esta edad, que ya han tenido un hijo

[2] Save the Children&Population Council. 2008. Lutte contre la pratique de l’excision au Mali. De l’approche santé à l’approche basée sur les droits de l’enfant.

[3] Malí ha ratificado o se ha adherido a los siguientes instrumentos internacionales de derechos humanos: Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación de la Mujer, en 1989; Convención de los Derechos de la Infancia, 1991; Carta de Derechos Humanos del Hombre y de los Pueblos, 1981; Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, en 2005; Protocolo de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos relativo al establecimiento de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, en 2000

Potenciando la sociedad civil marroquí. La plataforma por el Derecho a la Salud

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Escrito por | Archivado en Actividades, Cooperación Internacional, Derechos humanos | Fecha de publicación: 13-03-2014

1496599_722251277786353_660245062_nEl Colectivo por el Derecho a la Salud en Marruecos (CDSM) es una plataforma de asociaciones de defensa de derechos humanos y de derechos de las mujeres, fundada en 2009, la cual considera  que la lucha por la promoción del derecho a la salud es una de sus misiones principales.

Este colectivo preconiza el acceso libre, universal e igualitario a la salud y al bienestar como derecho humano fundamental, sin discriminación de ningún tipo y demandan una Atención Primaria de Salud universal con un enfoque equitativo, participativo e intersectorial.

Sus objetivos se centran en incidir para que todos los ciudadanos y ciudadanas accedan por igual a los mismos servicios de salud y en iguales condiciones de calidad; en participar en la mejora del sistema de salud marroquí para que responda mejor a las expectativas de la ciudadanía marroquí y en el refuerzo de la propia red implicando a asociaciones que actúan por la promoción del derecho a la salud.

medicusmundi Andalucía, dentro del convenio  Mejora de la salud materna e infantil en Marruecos y Mauritania, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), colabora con el Colectivo por el Derecho a la Salud en Marruecos (CDSM), apoyando sus actividades y fortaleciendo su institucionalización.

Este colectivo realiza actividades como celebración de fórums regionales y nacionales con los diferentes actores para promover el derecho a la salud y asegurar el seguimiento y evaluación de la estrategia de salud: mesas redondas sobre la integración del derecho a la salud en la constitución y la regionalización, un encuentro para evaluar la estrategia nacional del Ministerio de Salud 2008-2012 (en junio de 2011) y talleres temáticos para evaluar distintos aspectos del sistema de salud de Marruecos como los relativos a los colectivos vulnerables,  la política de medicamentos, la protección social o el Régimen de Asistencia Médica para Desfavorecidos (RAMED).

Otra actividad que realiza el CDSM es la publicación del Boletín, “Santé: Voix et Droits” (Salud: Voz y Derechos)[1] con artículos actuales sobre el derecho a la salud, la situación de la salud en el país y en el mundo e información sobre los actos de conferencias y mesas redondas organizadas por la propia Red. También plantea debates e incluye testimonios de usuarios de los servicios de salud, informes temáticos, etc. Entre los testimonios, encontramos este de Aicha Ouafik, voluntaria comunitaria, quien afirma que: “El enfoque comunitario en el ámbito de la salud ha aportado mucho en los “douars” (pueblos) más enclavados de nuestra comunidad, se puede sentir el cambio en el comportamiento de los ciudadanos y ciudadanas, un cambio que se manifiesta por un crecimiento del número de vacunaciones de bebés y del control del embarazo. […] encuentro que el tejido asociativo es un actor esencial en todos los programas de desarrollo y que debe ser alentado y sostenido para obtener un mejor resultado”.

También podemos encontrar experiencias destacables como la de las “Mujeres Centinela” (Femmes Sentinelles), mujeres voluntarias de la región de Tánger-Tetuán, cuya labor se centra en el cuidado de las mujeres embarazadas —facilitándoles el seguimiento de embarazo y el desarrollo del parto en medio vigilado—  así como en las actividades de sensibilización en el seno de las comunidades rurales.

Para más detalles, puede visitarse la página web del convenio:  www.derechosaludreproductiva.org

Información facilitada por la Delegación en Marruecos de medicusmundi Andalucía: proyectosmmatanger@gmail.com

Puedes descargar el boletín completo en PDF pinchando aquí  Boletín informativo marzo 2014

Día internacional contra la mutilación genital femenina

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Días Mundiales, Género, Salud sexual y reproductiva | Fecha de publicación: 05-02-2014

cartel mgfMañana es el día internacional contra la mutilación genital femenina (MGF). Así que esta semana, más que nunca, nos inundarán con noticias que servirán para recordarnos que esta terrible práctica aún persiste en muchos países africanos y que, en los últimos años, a consecuencia de la inmigración, también la encontramos en muchos países europeos, incluida España.

Recientemente, la UNICEF ha publicado un informe sobre la MGF[1] en el que llaman la atención diferentes aspectos:

En primer lugar, el aumento de su medicalización: en Egipto, cerca del 80% de las mutilaciones han sido practicadas por personal sanitario, generalmente médicos. En otros países, como Sudán, Kenia, Guinea o Nigeria, este porcentaje oscila entre el 55% y el 30%, siendo matronas o personal de enfermería quienes la suelen realizar.  Esta medicalización se justifica como una forma de infringir el menor daño posible a la niña/mujer, al realizarse en un entorno aséptico y con anestesia. Sin embargo, aunque la MGF se practique por personal sanitario, sigue siendo una conculcación del derecho a la salud y un acto de violencia contra la mujer y, además, no elimina las complicaciones médicas y/o psicológicas que puede tener a medio y largo plazo, tanto para la mujer como para sus futuros hijos. Además, el hecho de que sea practicada por personal sanitario, que en la sociedad suele estar considerado como una autoridad en cuestiones médicas y cuya opinión es muy respetada, es una forma de “institucionalizar y legitimar” dicha práctica desde el punto de vista sanitario. La medicalización de la MGF ha sido condenada por numerosas asociaciones, incluida la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, que en una resolución de su Asamblea General, en 1994 , se opuso a la realización de cualquier tipo de MGF, bajo cualquier circunstancia, tanto por personal sanitario como en medios sanitarios.  

En segundo lugar, se observa una disminución del apoyo a la práctica por parte de las mujeres: aunque varía según los países, el apoyo sigue siendo elevado en algunos como Malí, Guinea o Sierra Leona, aunque, en la mayor parte, las mujeres consideran que esta práctica debe terminarse. En algunos países con prevalencia elevada (porcentaje de mujeres y niñas que han sido mutiladas), como Burkina Faso , es llamativo el escaso soporte que tiene la práctica entre mujeres de todas las edades y, en la mayoría, la mayor parte de mujeres jóvenes no están de acuerdo con la realización de la MGF, lo cual es un paso importante hacia su erradicación.

Otro aspecto llamativo es el elevado porcentaje de desacuerdo entre las parejas y de desconocimiento de la opinión del otro/a,  sobre la necesidad de que la práctica continúe. Aunque no ha podido ser recabada en todos los países, el apoyo a la práctica por parte de los hombres, como el de las mujeres, varía de un lugar a otro: es mayoritario a cualquier edad en algunos países como Malí, Guinea, Egipto o Mauritania, pero en la mayor parte de los países están en contra de su continuación. Curiosamente, en casi todos los países, hay más hombres que mujeres en contra de la práctica, por lo que cuando se solicita la opinión del hombre sobre el tema, lo más probable es que no se practique la mutilación. Sin embargo, se ha observado que, en general, las parejas no hablan sobre este tema. Las mujeres son quienes habitualmente deciden sobre sus hijas, sin consultar a su marido, mientras que los maridos no sacan el tema por considerarlo “un asunto de mujeres”.

En lo que se refiere a la evolución, esta disminución del apoyo a la práctica de la mutilación se refleja en un descenso de la prevalencia de mujeres mutiladas, especialmente en el grupo con menos de 19 años, en algunos países, entre los que se encuentra Burkina Faso. Además, en algunos países, ha dejado de realizarse  casi por completo en algunas regiones con elevada prevalencia así como por determinados grupos étnicos.  Sin embargo, en otras zonas, apenas se han notado cambios.

Estas diferencias en la evolución reflejan, quizás, disparidades en el grado de sensibilización de las distintas poblaciones sobre en qué consiste y cuales son las complicaciones de la MGF; en la presión de las normas sociales sobre las mujeres en algunas zonas y/o el contacto que una comunidad tenga, o no, con otras comunidades que no practican la MGF, además de otros factores.

Para lograr su erradicación es preciso aprender de las experiencias que han tenido resultado y, sobre todo, insistir en que las comunidades, tanto hombres como mujeres, de edad avanzada o jóvenes, tengan conocimiento de en qué consiste la práctica de la MGF y de sus posibles complicaciones, tanto a corto como a medio y largo plazo.

Y, por nuestra parte, no dejar de apoyar a las mujeres y hombres de los países en los que se practica, que, sin descanso, siguen trabajando por su erradicación.



[1] United Nations Children’s Fund, Female Genital Mutilation/Cutting: A statistical overview and exploration of the dynamics of change, UNICEF, New York, 2013.

El nuevo proyecto de ley del aborto supone un retroceso de derechos, un aumento de la desigualdad y un atentado a la salud de las mujeres

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Escrito por | Archivado en Derechos humanos, Género, Objetivos del Milenio relacionados con la salud, Salud sexual y reproductiva | Fecha de publicación: 20-12-2013

Hoy se votará en el Consejo de Ministros, y seguramente será aprobada, un anteproyecto de ley que, de nuevo, penalizará el aborto decidido libremente por las mujeres. El señor Gallardón afirma que la ley no penalizará a las mujeres que decidan abortar, sino “solo” a los profesionales que les practiquen el aborto.

Para que nos entendamos, el señor Gallardón propone una ley que supone un retroceso en los derechos de las mujeresincrementa las desigualdades entre ellas, al permitir el aborto de las más pudientes, que pueden pagarse un viaje al extranjero para que se les practique un aborto legal,  mientras que pone trabas al aborto de las mujeres con dificultades económicas, a las cuales, además, expondrá a una mayor pobreza –si deciden pagarse un aborto legal en el extranjero o uno ilegal, pero sanitariamente seguro, en España- y/o a problemas de salud, que pueden ser graves y causar incluso a la muerte, si optan por practicar un aborto en condiciones no seguras.

Según un reciente estudio de la OMS, publicado en The Lancet[1], las leyes restrictivas sobre el aborto no disminuyen el número de abortos inducidos, pero si incrementan el número de abortos que se practican en condiciones no seguras. Por tanto, la OMS recomienda a todos los gobiernos que tomen medidas para reducir el número de embarazos no deseados y los abortos inseguros, incluyendo inversiones en planificación familiar y en la práctica de abortos en condiciones seguras.

 



 The Lancet, 2012, Volume 379, Issue 9816, Pages 625 – 632, doi:10.1016/S0140-6736(11)61786-8