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Entornos saludables y atención primaria en salud. Frontera norte de Ecuador (Borbón)

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Enfermedades infecciosas, Género, Objetivos del Milenio relacionados con la salud, Salud sexual y reproductiva | Fecha de publicación: 30-03-2015

 

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Apenas hay carreteras. El transporte se hace por el río, lleva mucho tiempo —entre dos horas y dos días desde la cabecera parroquial en invierno, cuando hay agua suficiente— y es caro. El Área de Salud Borbón tiene cerca de 27.000 habitantes, muy dispersos, la mayor parte negros descendientes de ex esclavos o trabajadores de las plantaciones cafetaleras y las minas de oro del sur de Colombia; indios chachis, que habitan en las zonas de más difícil acceso del río Cayapas, y población inmigrante.

Estas comunidades han permanecido largo tiempo al margen del sistema nacional de salud público. Sus problemas de salud son, en su mayoría, evitables y muchos de ellos relacionados con el agua.

Estas comunidades, por su aislamiento geográfico o por recortes presupuestarios, han permanecido al margen de las actuaciones del Ministerio de Salud Público (MSP). Carecen de servicios de agua y de saneamiento básico ―los desechos sólidos son depositados directamente en las márgenes de los ríos, cuya contaminación se ha incrementado con la actividad minera ilegal a gran escala―  y las unidades de salud del MSP no disponen de personal capacitado ni espacios para atender a la población, estando también faltos de equipos, insumos y medicamentos.

Los problemas de salud de la zona, son, en su mayoría, evitables. En muchos casos están relacionados con la contaminación del agua ―que se acarrea del rio para los usos domésticos, incluido beber y cocinar― y/o se asocian a necesidades básicas insatisfechas: paludismo, enfermedades diarreicas, parasitosis, malnutrición, elevada mortalidad materna e infantil. Los esfuerzos realizados en los últimos años han disminuido la incidencia de estas patologías, sin haber mejorado el aspecto socio-económico de estas comunidades, por lo cual, el mínimo descuido por el Sistema de Salud hace que éstas emerjan y reemerjan con igual o mayor intensidad que antes.

La propuesta se basa en una visión integral de la salud donde se prioriza la participación comunitaria, el diálogo permanente y el seguimiento de los problemas de salud de las comunidades, respetando la cultura de los distintos grupos étnicos.

Para ello, nuestra contraparte, el CECOMET, con amplia experiencia en la zona, desarrollará una serie de actividades para fomentar  la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento de la equidad de género, mediante acciones que permitan a la mujer tener una participación más equitativa y que contribuya a un mejor acceso a la salud propia y de su familia, así como a una vida con menos violencia.

Puedes ver aquí el boletín completo en PDF: Boletin marzo 2015

El problema no es solo el Ébola

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Enfermedades infecciosas, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 09-10-2014

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Desde octubre -momento de redacción de este artículo- hasta el momento actual, cuatro personas han sido diagnosticadas de Ébola, y fallecido por su causa, en Malí. Esto ha hecho que, por fin, tanto el gobierno maliense como las instituciones internacionales hagan algo más que tomar conciencia del elevado riesgo de difusión del virus en este país, y se hayan decidido a financiar acciones encaminadas prevenirla.

Según un informe publicado en el New England Journal of Medicine, el paciente cero del brote de Ébola que afecta a África Occidental pudo ser un niño de Guinea Conakry que murió el 13 diciembre de 2013. Desde febrero a agosto 2014 se confirman multitud de casos en Liberia, Sierra Leona y Nigeria. En agosto la OMS decreta que estamos ante una “emergencia pública sanitaria internacional” y recomienda medidas para detener su transmisión en medio de la expectante preocupación mundial ante el riesgo de pandemia global. Según su directora general, Margaret Chan, “Los países afectados hasta la fecha simplemente no tienen la capacidad para manejar un brote de este tamaño y complejidad por su cuenta”. Esta frase pone de relieve el hecho de que el brote más grande de la historia de esta enfermedad se está dando en países sin los recursos suficientes para manejar su propagación y con sistemas de salud públicos con fuertes carencias que se están viendo desbordados por la situación.

Alba D. Tomé, cooperante de Medicusmundi Andalucía trabaja actualmente en la región de Kenieba (Malí), región en la que, de momento, no existe ningún caso conocido de  infección por Ébola, pero que es de alto riesgo por ser fronteriza con Guinea Conakry y porque su actividad económica principal es la minera con numerosas zonas de explotación de oro tradicionales, situadas de forma espontánea y a las que afluyen de manera incontrolada gran cantidad de personas de otras zonas. Esta situación imposibilita a los centros sanitarios locales el poder disponer de datos fiables sobre la población a la que atienden: falta de control de la población itinerante, prestación anárquica de atención sanitaria por personal no cualificado, venta ilegal de medicamentos, prevalencia elevada de infectados con VIH, etc.

Nuestra cooperante nos informó de que “aunque el brote de virus  Ébola comenzó a principios de año, no se iniciaron acciones coordinadas entre los diferentes países de la región para armonizar los Planes nacionales de urgencia para el seguimiento y la prevención hasta el pasado mes de julio. En el caso del Distrito Sanitario de Kéniéba, que debido a su situación geográfica se encuentra en una zona de alto riesgo, se tiene previsto un plan de contingencia epidemiológica que pretendía establecer, equipar y dotar con recursos humanos cualificados un cordón sanitario en cuatro puntos diferentes de la zona. Pero, a fecha actual, sólo se ha podido asegurar la instalación de tiendas de aislamiento en uno de estos puntos y gracias al apoyo de Medicumundi a través de su programa de prevención de la malnutrición infantil, sustentado con fondos ECHO, programa que no está relacionado directamente con el problema del Ébola”.

“Lamentablemente”, nos decía Alba, “no se han podido garantizar ni el equipamiento médico esencial ni los recursos humanos cualificados necesarios para asegurar la efectividad del sistema de prevención y control del virus Ébola en el Distrito Sanitario de Kéniéba. Si bien es cierto que, hasta la fecha, no se ha confirmado ningún caso en este territorio, la falta de control y el alto tránsito de población en la zona fronteriza de Kéniéba con Guinea Conakry elevan potencialmente el riesgo de transmisión y expansión del virus hacia Malí”.

Por último, nuestra compañera insiste en que “el problema no es solo el Ébola”, sino que “todos estos riesgos de expansión del actual brote de Ébola hacia nuevos países de la región de África Occidental se hacen más evidentes y representan un riesgo mayor si cabe dados los problemas estructurales del sistema sanitario de Malí y de, en general, los países africanos afectados. Es muy difícil plantear una intervención humanitaria eficiente que mitigue las consecuencias de una situación epidemiológica como la actual si no se trabaja por reforzar los sistemas públicos de salud de estos países de forma que puedan atender, en primer lugar, a las necesidades de salud básicas de la población a la que atienden y, además, prevenir eventuales situaciones de crisis sanitaria”. Para que nos hagamos una idea de esas deficiencias, comenta que “de los 36 Centros de Salud previstos en el Distrito de Kéniéba, sólo 22 son funcionales actualmente para atender a una población de 230.000 habitantes que, en su mayor parte, vive a más de 5 km del centro más cercano, sin que exista transporte público y apenas privado, por lo que su frecuentación es muy reducida (0,26 visitas persona/año). Además, la mayoría de estos centros sanitarios carecen del equipamiento médico y logístico esencial para asegurar el paquete básico de actividades sanitarias y sus recursos humanos cualificados son escasos: tan sólo existen dos médicos y dos matronas fuera del Centro de Salud de referencia para atender a toda la población de Kéniéba.

Esta deficiencia estructural es compartida, en mayor o menor medida, por todos los sistemas sanitarios de los países afectados por la epidemia , y a ella se une el hecho de que mucho de su personal sanitario o está saturado o, en muchos casos, ha huido por miedo y los centros de salud han quedado abandonados, con lo que se dejan de atender las necesidades médicas básicas de la población como partos, salud materno-infantil o los frecuentes casos de malaria, dengue o desnutrición infantil que va haciendo cada vez más profunda la brecha sanitaria en la zona, lo que supone un durísimo golpe para un sistema de salud tan frágil y con tantas carencias y para una población que se siente en riesgo y abandonada.

Queremos compartir también aquí este artículo sobre género y Ébola:

¿Por qué el Ébola mata más a las mujeres?