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Mis impresiones de un viaje a Burkina Faso

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Escrito por | Archivado en Género, Objetivos de desarrollo sostenible, Recursos humanos en salud, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva | Fecha de publicación: 21-06-2016

Por María Isabel Oliver Reche
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Isabel Oliver con algunas de las asistentes al curso

 

Como socia y colaboradora puntual en proyectos docentes de medicusmundi Andalucía desde hace varios años, deseaba conocer la realidad social y sanitaria de los países donde nuestra ONG desarrolla sus proyectos de desarrollo. En enero-febrero de 2016 tuve la suerte –y el privilegio- de acompañar a Casilda Velasco, que viajaba a Burkina con el objetivo de impartir la segunda edición de la Formación en Género y Salud Sexual y Reproductiva destinada a profesores de matronas de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSP), diseñada desde medicusmundi dentro del programa destinado a la erradicación de la mortalidad materna.

Después de varios días de estancia en el país, caí en la cuenta de que no había escrito ni una sola palabra. Estaba tan impactada y sobrecogida con tantas imágenes desconocidas, algunas de extrema pobreza, que me resultaba muy difícil elaborar todo lo que me entraba a raudales por los sentidos

Antes de partir, Carmen S. Robles –que sabe de mi afición por los diarios de viajes–, me encomendó que fuera anotando las vivencias e impresiones que me suscitara el contacto con la realidad socio-sanitaria burkinesa y con la cooperación, especialmente con las actividades que medicusmundi desarrolla en Burkina Faso. Después de varios días de estancia en el país, caí en la cuenta de que no había escrito ni una sola palabra. Estaba tan impactada y sobrecogida con tantas imágenes desconocidas, algunas de extrema pobreza, que me resultaba muy difícil elaborar todo lo que me entraba a raudales por los sentidos. A día de hoy, miro y remiro tantas fotografías que tomé, pero aún no he procesado todo lo que viví en los veinte días que duró nuestra estancia.

Necesitaría muchas páginas, y muchos capítulos para detallar las experiencias vividas. Podría hablar del contacto con los cooperantes y con los trabajadores locales de la oficina de MM en Ouagadogou, de los aspectos más prosaicos de la cooperación, de la asistencia al curso de género y salud, de mis incursiones particulares en la realidad sanitaria del país (en un dispensario parroquial de la capital y en una maternidad rural en Saponé), de las visitas al terreno para conocer el proyecto de malnutrición infantil severa que en esos momentos estaba finalizando en Pouytenga, de tantas escenas de la cotidianeidad de las gentes del país, de los diferentes ritmos vitales, del paisaje y de algunos lugares turísticos, y especialmente de tantas buenas y alegres gentes locales que conocí a través de Casilda y que me acogieron con una total entrega y generosidad.

Los alumnos y alumnas, con un elevado nivel previo de sensibilización y formación, pusieron constantemente de manifiesto los problemas estructurales y la realidad sanitaria del país, especialmente en lo que a la salud sexual y reproductiva se refiere.

IMG_2607 recortadaEsbozaré algunos detalles de la formación de profesores de matronas de la ENSP, de la que fui observadora puntual. El curso duró dos semanas, desde el día 1 hasta el 12 de febrero. Fue impartido en tándem por Casilda Velasco y por Ivette Ouedraogo, una curtida y experta matrona burkinesa que actualmente trabaja con medicusmundi. Al completo programa formativo, apoyado en una excelente guía didáctica elaborada por Casilda Velasco y por África Caño, se sumó una metodología y un alumnado muy participativo. Los alumnos, con un elevado nivel previo de sensibilización y formación, pusieron constantemente de manifiesto los problemas estructurales y la realidad sanitaria del país, especialmente en lo que a la salud sexual y reproductiva se refiere. Existen problemas de malnutrición, dificultades en el acceso a los servicios de salud prenatales, elevadas tasas de mortalidad materno-infantil, etc. El país presenta unas tasas globales de mortalidad materna del 500 por cien mil, que resultan escandalosas en los tiempos que corren.

A ello se suman cuestiones de corrupción entre los propios profesionales (venta de medicamentos y de anticonceptivos, sobornos en la atención al parto, etc.), que tuve ocasión de presenciar sobre el terreno. Por ello, además del género y los derechos sexuales y reproductivos, la profesionalidad/honestidad fue uno de los ejes centrales del curso. Las profesoras, desde su autoridad intelectual y moral, fueron capaces de adaptar los contenidos a la realidad, sensibilizando además a los alumnos/profesores sobre la importancia de la transmisión de aspectos éticos a su alumnado, que serán las matronas que cuidarán a tantas madres y niños que son la esperanza del país. También los recursos de la cooperación internacional, y de medicusmundi en particular, está contribuyendo a un futuro más prometedor en el que la erradicación de la mortalidad materno-infantil y el acceso a la salud de la población sean una realidad.

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Foto de familia

Puedes ver completo, en formato PDF, el Boletín informativo 2016 junio de mmAndalucía 

Noticias diversas

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Escrito por | Archivado en Cooperación Internacional, General, Género, Recursos humanos en salud, Salud de las mujeres, Salud sexual y reproductiva, Sistemas de salud, Violencias contra las mujeres | Fecha de publicación: 13-12-2015

Formaciones en prevención de la mutilación genital femenina

MGF Huetor Tájar

Durante el mes de noviembre, medicusmundi, a petición del área de Igualdad y Juventud de la Diputación Provincial de Granada, ha organizado unas jornadas de formación,  sensibilización y prevención de la mutilación genital femenina, dirigidas a profesionales de servicios sociales, educación, salud y otros agentes locales de las comarcas de la Costa y el Poniente granadinos.

 

 

entrevista cooperantesEntrevista radiofónica a nuestros cooperantes (Burkina Faso)

Pablo Domínguez, responsable de medicusmundi en Burkina Faso, y Carlos Guimaraes, coordinador del proyecto de salud materno-infantil, hablan del trabajo que realiza medicusmundi en este país y de su participación en el mismo en Andalucía coopera

Escucha aquí la entrevista

 

 

 

Entrevista Carlos MedianoEntrevista a Carlos Mediano, vicepresidente de medicusmundi internacional

Carlos Mediano, vicepresidente de medicusmundi internacional, entrevistado por La Opinión de A Coruña, habla de la falta de profesionales de la salud, tema central del proyecto europeo “Personal sanitario para todos y todo para el personal sanitario” (HW4ALL así como de otros temas actuales de salud de salud global.

Entrevista completa      logoHealthWorkers4All

40 aniversario MMA-03

Salud infantil y de mujeres embarazadas en Kayes, Malí.

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Escrito por | Archivado en Cooperación Internacional, Género, Objetivos del Milenio relacionados con la salud, Recursos humanos en salud, Salud sexual y reproductiva | Fecha de publicación: 30-03-2015

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Con este proyecto se mejorará el acceso de las mujeres a la atención sanitaria durante el embarazo y el parto así como la prevención, detección y tratamiento de enfermedades de la infancia en la región de Kayes, una zona rural de Malí con elevadísima mortalidad materna e infantil.

 

Malí es uno de los países con el IDH[1] más bajo del mundo. Persisten una mortalidad y morbilidad elevadas, sobre todo maternal e infantil, a lo que se añade la existencia de graves desigualdades internas en el acceso a cuidados de salud que, además, se están acentuando: en Bamako, capital del país, hay una matrona por cada 5.600 habitantes y un enfermero por cada 4.751; esta proporción es de 1/96.882 y 1/12.767, respectivamente, en la región de Kayes. Como consecuencia, la mortalidad materno-infantil varía enormemente entre esta región, básicamente rural, y la capital.

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En la región de Kayes hay 47.000 mujeres y solo una matrona

 

Son frecuentes las sequías periódicas que comprometen la seguridad alimentaria de gran parte de la población, sobre todo de la rural, más afectada por la pobreza. Estas crisis agravan la situación de malnutrición, sobre todo infantil y de mujeres embarazadas. Este problema, endémico en la zona, empeora en circunstancias extremas, sin que el sistema sanitario nacional se encuentre preparado para afrontarlas.

Las enfermedades infecciosas y parasitarias, las carencias nutricionales en la infancia y en las mujeres embarazadas, la falta de higiene y de educación sanitaria constituyen los determinantes del bajo nivel de salud de la población. Sobre esta situación inciden además los relacionados con la pobreza, falta de ingresos, de educación, etc., sobre los que a menudo sobrevienen crisis de tipo natural o humano.

Graves carencias nutricionales, pobreza, falta de acceso a educación y a servicios sanitarios, entre otras, causan esta elevada mortalidad 

Con este proyecto se reforzarán los servicios públicos de salud del Distrito Sanitario de Keniebá (región de Kayes, Malí) en su nivel primario, mejorando el acceso de las mujeres a la atención sanitaria durante el embarazo y el parto y la prevención, detección y tratamiento de enfermedades de la infancia, incluida la malnutrición infantil.

[1] IDH: Índice de desarrollo humano. Según el informe de 2014, Malí se encuentra en el puesto 176 de 187 países

Puedes ver aquí el boletín completo en PDF: Boletin marzo 2015

Lucha contra la malnutrición en Burkina Faso y Mauritania.

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Escrito por | Archivado en Ayuda humanitaria, Cooperación Internacional, Medicus Mundi FAMME, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 23-03-2015

 Los nuevos proyectos de Acción Humanitaria contra la malnutrición infantil, en Burkina Faso y Mauritania, atenderán a cerca de 6.000 niños y niñas con malnutrición aguda grave.

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Este año hemos iniciado tres nuevos proyectos de Acción Humanitaria contra la malnutrición infantil. Dos en Mauritania, uno de ellos en colaboración con UNICEF, y un tercero en Burkina Faso. Con estos proyectos se prevé atender a 6.000 niños y niñas con malnutrición aguda grave (MAS), mejorar la formación del personal que los detecta y atiende y, en Mauritania, reforzar los centros sanitarios, con financiación de la Comunidad Europea (ECHO) y de UNICEF.

En estos países, los pacientes deben hacerse cargo de todos los gastos necesarios para su tratamiento. Además, la estancia de un miembro de la familia en un centro sanitario precisa de un acompañante que se ocupe de asistirle en sus necesidades básicas (alimento, vestido, limpieza…), aún más cuando se trata de un niño pequeño. El desembolso económico que implica desplazar a un niño o niña con malnutrición aguda grave complicada, más un acompañante, habitualmente la madre, al centro sanitario, así como hacerse cargo del gasto que supone la estancia de ambos y el tratamiento del menor, es un obstáculo importante para las familias que carecen de medios económicos, en ocasiones, incluso para su propio mantenimiento básico. Para sortear este escollo, el proyecto se hace cargo de todos los gastos, tanto del desplazamiento y tratamiento del niño como del desplazamiento y mantenimiento de la madre durante su estancia en el centro.

Los gastos originados por la estancia de un niño o niña con malnutrición aguda severa, junto con su madre, en un centro sanitario para su tratamiento, son cubiertos por el proyecto, eliminando así el grave obstáculo que esto supone para el tratamiento del menor.

Otro de los apartados importantes de estos proyectos es el refuerzo de los sistemas sanitarios locales, mediante la formación del personal sanitario, en la detección precoz, tratamiento y seguimiento de la malnutrición infantil, En Mauritania, la lejanía de los CREN (Centro de Recuperación y Educación Nutricional) existentes y la escasez de recursos humanos capacitados, hace que la detección y tratamiento de niños malnutridos se haga de forma irregular. Por ello, desde medicusmundi, el refuerzo del sistema de salud local se complementa, por un lado, con las actividades del proyecto de salud materno– infantil, financiado por la AECID, y por otro, con un proyecto financiado por UNICEF, que permitirá la construcción de dos nuevos CRENs próximos a la población diana, realizándose la formación de su personal y la coordinación con el resto de actores sanitarios que trabajan en este tema.

La formación del personal sanitario en la detección rutinaria de la malnutrición infantil es clave para su tratamiento precoz

Un tercer apartado se ocupa de mejorar la limpieza e higiene así como la eliminación de desechos, tanto en los centros sanitarios como en los hogares de las familias, aspecto especialmente preocupante en Mauritania donde muchos hogares, e incluso estructuras sanitarias, carecen de acceso próximo a fuentes de agua limpia y de letrinas, por lo que en este país se incluirá la instalación de dispositivos para el lavado de manos así como la rehabilitación/construcción de letrinas en los centros sanitarios. La sensibilización y formación de la población local y de los agentes de salud en cuestiones de limpieza e higiene es un aspecto clave, además, en la prevención de la transmisión del Ébola y otras enfermedades infecciosas.

Puedes ver aquí el boletín completo en PDF: Boletin marzo 2015

El problema no es solo el Ébola

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Enfermedades infecciosas, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 09-10-2014

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Desde octubre -momento de redacción de este artículo- hasta el momento actual, cuatro personas han sido diagnosticadas de Ébola, y fallecido por su causa, en Malí. Esto ha hecho que, por fin, tanto el gobierno maliense como las instituciones internacionales hagan algo más que tomar conciencia del elevado riesgo de difusión del virus en este país, y se hayan decidido a financiar acciones encaminadas prevenirla.

Según un informe publicado en el New England Journal of Medicine, el paciente cero del brote de Ébola que afecta a África Occidental pudo ser un niño de Guinea Conakry que murió el 13 diciembre de 2013. Desde febrero a agosto 2014 se confirman multitud de casos en Liberia, Sierra Leona y Nigeria. En agosto la OMS decreta que estamos ante una “emergencia pública sanitaria internacional” y recomienda medidas para detener su transmisión en medio de la expectante preocupación mundial ante el riesgo de pandemia global. Según su directora general, Margaret Chan, “Los países afectados hasta la fecha simplemente no tienen la capacidad para manejar un brote de este tamaño y complejidad por su cuenta”. Esta frase pone de relieve el hecho de que el brote más grande de la historia de esta enfermedad se está dando en países sin los recursos suficientes para manejar su propagación y con sistemas de salud públicos con fuertes carencias que se están viendo desbordados por la situación.

Alba D. Tomé, cooperante de Medicusmundi Andalucía trabaja actualmente en la región de Kenieba (Malí), región en la que, de momento, no existe ningún caso conocido de  infección por Ébola, pero que es de alto riesgo por ser fronteriza con Guinea Conakry y porque su actividad económica principal es la minera con numerosas zonas de explotación de oro tradicionales, situadas de forma espontánea y a las que afluyen de manera incontrolada gran cantidad de personas de otras zonas. Esta situación imposibilita a los centros sanitarios locales el poder disponer de datos fiables sobre la población a la que atienden: falta de control de la población itinerante, prestación anárquica de atención sanitaria por personal no cualificado, venta ilegal de medicamentos, prevalencia elevada de infectados con VIH, etc.

Nuestra cooperante nos informó de que “aunque el brote de virus  Ébola comenzó a principios de año, no se iniciaron acciones coordinadas entre los diferentes países de la región para armonizar los Planes nacionales de urgencia para el seguimiento y la prevención hasta el pasado mes de julio. En el caso del Distrito Sanitario de Kéniéba, que debido a su situación geográfica se encuentra en una zona de alto riesgo, se tiene previsto un plan de contingencia epidemiológica que pretendía establecer, equipar y dotar con recursos humanos cualificados un cordón sanitario en cuatro puntos diferentes de la zona. Pero, a fecha actual, sólo se ha podido asegurar la instalación de tiendas de aislamiento en uno de estos puntos y gracias al apoyo de Medicumundi a través de su programa de prevención de la malnutrición infantil, sustentado con fondos ECHO, programa que no está relacionado directamente con el problema del Ébola”.

“Lamentablemente”, nos decía Alba, “no se han podido garantizar ni el equipamiento médico esencial ni los recursos humanos cualificados necesarios para asegurar la efectividad del sistema de prevención y control del virus Ébola en el Distrito Sanitario de Kéniéba. Si bien es cierto que, hasta la fecha, no se ha confirmado ningún caso en este territorio, la falta de control y el alto tránsito de población en la zona fronteriza de Kéniéba con Guinea Conakry elevan potencialmente el riesgo de transmisión y expansión del virus hacia Malí”.

Por último, nuestra compañera insiste en que “el problema no es solo el Ébola”, sino que “todos estos riesgos de expansión del actual brote de Ébola hacia nuevos países de la región de África Occidental se hacen más evidentes y representan un riesgo mayor si cabe dados los problemas estructurales del sistema sanitario de Malí y de, en general, los países africanos afectados. Es muy difícil plantear una intervención humanitaria eficiente que mitigue las consecuencias de una situación epidemiológica como la actual si no se trabaja por reforzar los sistemas públicos de salud de estos países de forma que puedan atender, en primer lugar, a las necesidades de salud básicas de la población a la que atienden y, además, prevenir eventuales situaciones de crisis sanitaria”. Para que nos hagamos una idea de esas deficiencias, comenta que “de los 36 Centros de Salud previstos en el Distrito de Kéniéba, sólo 22 son funcionales actualmente para atender a una población de 230.000 habitantes que, en su mayor parte, vive a más de 5 km del centro más cercano, sin que exista transporte público y apenas privado, por lo que su frecuentación es muy reducida (0,26 visitas persona/año). Además, la mayoría de estos centros sanitarios carecen del equipamiento médico y logístico esencial para asegurar el paquete básico de actividades sanitarias y sus recursos humanos cualificados son escasos: tan sólo existen dos médicos y dos matronas fuera del Centro de Salud de referencia para atender a toda la población de Kéniéba.

Esta deficiencia estructural es compartida, en mayor o menor medida, por todos los sistemas sanitarios de los países afectados por la epidemia , y a ella se une el hecho de que mucho de su personal sanitario o está saturado o, en muchos casos, ha huido por miedo y los centros de salud han quedado abandonados, con lo que se dejan de atender las necesidades médicas básicas de la población como partos, salud materno-infantil o los frecuentes casos de malaria, dengue o desnutrición infantil que va haciendo cada vez más profunda la brecha sanitaria en la zona, lo que supone un durísimo golpe para un sistema de salud tan frágil y con tantas carencias y para una población que se siente en riesgo y abandonada.

Queremos compartir también aquí este artículo sobre género y Ébola:

¿Por qué el Ébola mata más a las mujeres?

El virus de Ébola: otra herida más en la salud de África

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Escrito por | Archivado en Atención primaria y participación, Cooperación Internacional, Derechos humanos, Medicus Mundi FAMME, Medicus Mundi Internacional, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 11-08-2014

Este verano estamos mirando de reojo a África Occidental con motivo de la aparición de una epidemia, otra más, debida al Ébola. Y miramos, porque este virus preocupa por varios motivos: primero, y fundamental, porque es una enfermedad con una alta mortalidad, el 60% de los enfermos mueren, y, segundo, porque no tiene cura conocida. Si a esto le sumamos que tiene una alta capacidad de contagio entre las personas y que ha aparecido en una zona de África donde antes no se había dado, la cosa se complica.

La comunidad internacional ha respondido rápidamente y está haciendo frente a esta enfermedad infecciosa junto a los frágiles sistemas locales de salud, intentando atajar su expansión. Pero desde marzo hasta la fecha alrededor de 1.000 personas han muerto, y da la sensación de que su control tardará al menos unos meses más. La OMS acaba de declarar una emergencia de salud pública internacional por esta enfermedad, y es urgente que se disponga nueva plaga que asole África.

Bien, hasta aquí lo normal cuando se trata de una epidemia que se desata en un país “pobre”, lo diferente en esta ocasión ha sido que, sorprendentemente, en los países “ricos”, también llamados países del Norte, se ha generado una gran alarma social, quizás porque en esta ocasión nos hemos dado cuenta de que la enfermedad puede “viajar” a otros países y regiones y sobre todo por el miedo a la posibilidad de que nos afecte.Y es que las enfermedades nos recuerdan constantemente que no tienen fronteras, y más en un mundo tan globalizado como el nuestro. Pero aunque podemos denominar a la de 2014 como la peor epidemia debida al virus Ébola hasta el momento, no la podemos comparar con las cifras de muertos de otras enfermedades como la malaria, que mata a más de medio millón de personas al año, la mayoría niños y niñas, pero que no copan las portadas de los medios de comunicación de nuestros países, seguramente por no ser una amenaza presente para nuestra salud.
Cuando acabe esta epidemia, deberemos reflexionar sobre la importancia que le damos a la salud mundial, entendida como un todo. Hemos de recordar que desde que se descubrió este virus en 1976 ha habido unas 24 epidemias de Ébola, y, sin embargo, parece que no hemos puesto el suficiente interés para luchar contra ésta u otras enfermedades hemorrágicas. Pero tampoco sería la solución plantear una lucha enfermedad por enfermedad si no tenemos sistemas locales de salud lo suficientemente eficaces que sustenten a estos programas, sería imposible que tuviéramos éxito.

Ahora es el Ébola, pero ¿y mañana? África tienelos peores indicadores de salud del mundo. Su salud es una herida abierta, muy grande, enorme, una herida por dónde se desangra, y no podemos curarla poniendo tiritas -una tirita para cada enfermedad- cada vez que consideremos que empeora la herida, o que esa “infección” puede trasladarse a otros continentes. Eso no es eficaz, no es eficiente, y genera un gran desgaste a todos los implicados.

La solución es a medio y largo plazo: todos los países deberían tener un sistema de salud fuerte, con adecuados sistemas de vigilancia epidemiológica que puedan responder rápidamente ante cualquier eventualidad sanitaria. Sin embargo, sigue habiendo demasiados sistemas sanitarios frágiles en el mundo, con muy pocos recursos humanos, materiales y económicos en cantidad y calidad suficiente para poder hacer frente a las necesidades de salud de su población.
No obstante, si queremos que estos sistemas sean efectivos, no solamente debemos ponerlos cerca de la población sino que ésta debe usarlo. Y para ello las comunidades locales deben de participar en la definición de las prioridades de salud. Parece que en esta epidemia ha habido por parte de ciertas comunidades un rechazo a ser tratados, creyendo que en vez de curar, la ayuda pretendía propagar la enfermedad. Y este rechazo a la ayuda sanitaria no es la primera vez que pasa. Pero en mitad de una epidemia es prácticamente imposible poder integrar los patrones sociales y culturales en las estrategias de lucha contra la enfermedad, porque estas acciones requieren tiempo. Y por lo tanto es una labor que los sistemas de salud deben hacer a medio y largo plazo: ganarse la confianza de esa población.

Necesitamos acabar no solo con la epidemia, sino que sobre todo necesitamos prevenir nuevas amenazas a la salud mundial. Y solamente se conseguirá si trabajamos la salud como un bien global en todo el mundo, anteponiendo los intereses de salud a otros como puedan ser los económicos o políticos, y apostando, en estos momentos en los que se está poniendo en duda su necesidad, por una cooperación sanitaria eficaz, eficiente y con impacto a largo plazo a través de los refuerzos de los sistemas de salud. La herida en la salud africana debe cerrarse, y está en nuestras manos. En las de todos.

Carlos Mediano

Área de estudios e investigación. Medicusmundi España.

Vicepresidente de Medicusmundi Internacional

 

Profesionales de la salud para todos: un problema mundial

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Escrito por | Archivado en Medicus Mundi FAMME, Medicus Mundi Internacional, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 27-03-2014

Nadie duda de que tener suficientes profesionales de salud cualificados es vital para cualquier sistema sanitario que pretenda atender las necesidades de salud de su población. Sin embargo, la situación mundial al respecto está lejos de ser aceptable: más de 50 países, principalmente en Africa y Asia del sur, se enfrentan a una crítica escasez de trabajadores de la salud, que explica gran parte de la mortalidad y la morbilidad en estos países. También en España, la situación puede llegar a ser dramática.

Las envejecidas sociedades de los países llamados desarrollados en Europa y América del Norte necesitan cada vez más cuidados de tipo crónico. Esta tendencia, junto con la demanda creciente de atención sanitaria en general y el envejecimiento del personal sanitario (con la expectativa de numerosas jubilaciones en los años venideros) está provocando un incremento de las necesidades de personal de salud que los sistemas de salud nacionales no prevén satisfacer. De hecho, la Comisión Europea estima, en su documento de trabajo “Plan de acción sobre personal sanitario de la UE”, que si se mantienen las actuales técnicas de formación, en 2020 habrá una escasez de 1 millón de profesionales en Europa. En España, se estima que el año 2025 este déficit será del 14%, incluyendo médicos de cabecera y especialistas. Estos cálculos se realizaron antes de conocer la situación actual donde, debido a la crisis económica, muchos profesionales españoles están buscando oportunidades de trabajo fuera de nuestras fronteras.

La OMS señala cuatro áreas-clave estratégicas para que los Estados miembros logren contar con un volumen sostenible de personal sanitario y fortalecer así sus sistemas de salud: defender, intercomunicar y movilizar los recursos existentes; crear sistemas de información para los recursos humanos de salud; invertir estratégicamente en recursos humanos para el desarrollo de la salud; e igualar las políticas e intervenciones sobre recursos humanos al nivel que tienen las demás.

¿Qué soluciones existen para remediar esta escasez de personal? La solución primera y más racional que aparece cuando se piensa en el tema es que cada país planifique adecuadamente sus necesidades de trabajadores de la salud, poniendo así las bases para garantizar la preparación de suficiente personal de cada nivel. Sin embargo, este plan no resulta sencillo. Primero, porque es difícil calcular los cambios que habrán de soportar los patrones demográficos y epidemiológicos así como las futuras demandas de la población y, después, porque la dificultad es aún mayor en países con un sistema frágil de salud, que no poseen recursos suficientes para llevar a cabo esta planificación con éxito. Además, muchos países (si no todos) no conocen el número exacto de sus profesionales sanitarios, especialmente en el sector privado. Por ejemplo, España está tratando de obtener el primer registro de su personal de salud, que se espera que esté operativo en 2014, puesto que no se conoce con seguridad cuántos trabajadores hay, ya que los cálculos se basan solamente en estimaciones. Más aún, espcialmente en países donde los trabajadores juegan papeles importantes en atención sanitaria, incluso resulta confuso identificar quién debería contabilizarse como “personal médico”.

La segunda y “más fácil” solución, ya puesta en marcha en muchos países durante los últimos años, es la importación del personal de salud. A medida que el mercado de trabajo se vuelve más globalizado, la creciente demanda internacional está impulsando su migración y movilidad. Hasta no hace mucho, los mayores países receptores eran los más desarrollados, pero en los últimos años la transferencia de personal también se produce desde los países desarrollados hacia los emergentes. Un ejemplo de esto es el programa de Brasil “Mais médicos para o Brasil” (Más médicos para el Brasil) donde el 28% de los 358 médicos inscritos en su tercera edición son españoles. Por lo tanto, es un problema global que afecta o puede afectar a todos los países.

La contratación de trabajadores de la salud extranjeros puede ser una manera de satisfacer la demanda interna durante cierto tiempo. Sin embargo, puede empeorar la escasez de trabajadores cualificados en otros lugares, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos e incluso en los desarrollados como algunos europeos. Y hay otro elemento que agregar a este debate: el costo soportado por los países en la formación de personal sanitario. Por ejemplo, en España se estima que cuesta unos 120.000€ formar a un graduado y la CESM (Confederación Española de Sindicatos Médicos) calcula que el costo de la formación de un especialista MIR es aproximadamente 200.000€. A nivel mundial, las cifras son también muy preocupantes. Se considera que los sistemas nacionales de salud de nueve países africanos han perdido 2.170 millones de dólares, en forma de inversión dedicada a la formación de sus médicos, debido a la emigración después de su graduación. A su vez, esta misma entrada de inmigrantes ha llegado a proporcionar un beneficio de 4.550 millones de dólares a los países receptores de estos profesionales. Asistimos así a la contradicción de que el flujo de profesionales de la salud va desde los países donde hay una mayor escasez hacia los países que tienen más recursos.

Quienes trabajan en desarrollo conocen muy bien esta historia. Muchos de los programas de formación que se desarrollan para la cooperación en salud tienen poco éxito porque el personal migra al finalizar sus estudios, dejando precisamente a las poblaciones con mayores necesidades sin personal para atenderles. La proporción de trabajadores de la salud en muchos países africanos es ridícula. Hay 2 médicos/1.000 habitantes en África y 33 médicos/1.000 habitantes en Europa… ¡y Europa sigue atrayendo personal africano! Aunque esta captación se extiende por todo el mundo, algunos países absorben la mayoría del personal extranjero. Los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia emplean al 69% del total de los médicos extranjeros que están trabajando en la OCDE (Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo de los Países).

Carlos Mediano, federacion2@medicusmundi.es
Federación de Medicus Mundi España 

 HW4All es un proyecto de la sociedad civil europea para lograr un sector sanitario sostenible en todo el mundo, para fortalecer los sistemas de salud en un esfuerzo conjunto de todos los países y sociedades. El objetivo es conseguir aplicar el Código de Prácticas Mundial de la Organización Mundial de la Salud sobre contratación internacional de personal Sanitario.

El proyecto dispone de una plataforma de colaboración online para todas aquellas personas que quieran participar en el mismo

 

La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria. Informe 2010

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Escrito por | Archivado en Ayuda humanitaria, Cooperación Internacional, General, Recursos humanos en salud | Fecha de publicación: 13-01-2011

Como cada año, medicusmundi, médicos del mundo y Prosalud publican este informe en el cual, además del análisis de la ayuda de la cooperación española en salud, se tratan varios temas de salud global. Este año se ha querido destacar la situación de los Recursos Humanos Sanitarios, un problema que afecta a todos los países pero especialmente a los menos desarrollados.

En el informe de salud mundial de la Organización Mundial de la Salud de 2006 se afirma que faltan cerca de 2,4 millones de trabajadores sanitarios para lograr los Objetivos del Milenio, a los que habría que sumar 1,9 millones de trabajadores de gestión y apoyo. Aunque el problema se da en prácticamente todos los países, 57 están en una situación crítica de escasez de personal.

El déficit más grave de personal sanitario se produce en África subsahariana. Esta región, enfrentada al 25% de la carga de enfermedad mundial, dispone únicamente del 3% de trabajadores de salud del mundo (puesto en cifras: en Europa hay 33 médicos por 10.000 habitantes, en Asia 5 y en África 2; en Europa hay 68 enfermeros por 10.000 habitantes mientras que en Asia y África solo 11). En términos absolutos, debido a su gran cantidad de población, Asia sudoriental es en donde falta más personal de salud.

Mujeres con sus bebés esperando ser atendidas en un programa de desnutrición

Mujeres con sus bebés esperando ser atendidas en un programa de desnutrición

Pero el problema no es solo la cantidad. La distribución de este personal de salud tampoco es equitativa y, en un mismo país, puede haber grandes diferencias en el número de profesionales sanitarios por habitante de una población a otra, concentrándose la mayor parte en las áreas más pudientes de los núcleos urbanos.

La migración es un factor importante en el déficit de trabajadores de salud de la mayor parte de los países con pocos recursos. El personal sanitario emigra de las zonas rurales a las urbanas, de los países más empobrecidos a los más desarrollados y desde los sistemas públicos hacia instituciones o iniciativas privadas, entre ellas, los programas verticales internacionales. La consecuencia es una falta más aguda de personal sanitario donde hay más necesidades. Mientras que cerca de la mitad de la población mundial vive en las zonas rurales, solamente el 38% del personal de enfermería y un 25% del personal médico viven en esas áreas. De media, uno de cada cuatro médico/as y un enfermero/enfermera de cada 20 formados en África están trabajando en un país de la OCDE. Se calcula, por ejemplo, que cerca del 30%de los médicos de Ghana trabajan fuera de su país, así como el 34% del personal de enfermería de Zimbabwe.

 España es un país tanto receptor como donante de profesionales de la salud. En 2008 trabajaban en España 25.000 profesionales extranjeros (el 12,5% del total), la mayoría procedentes de América Latina.

 La preocupación por la migración del personal sanitario ha llevado a discutir el tema en los foros de cooperación sanitaria internacional. En la asamblea de la OMS de 2010, los países miembros adoptaron un “Código Voluntario para el Reclutamiento Internacional de Personal Sanitario”, donde se establecen ciertos criterios éticos a la hora de reclutar personal sanitario de otros países. A pesar del trabajo realizado por parte de la sociedad civil (concretamente la sociedad civil englobada en la HealthWorkforce Advocacy Iniciative), no se logró obtener un compromiso firme y la voluntariedad del código facilitará su incumplimiento.

Afrontar el déficit de personal sanitario debería orientarse hacia el fortalecimiento de los sistemas de salud. Invertir más en personal sanitario (incluyendo a gestores) que fortalezca los sistemas de salud, tener políticas y planificaciones adecuadas que permitan que cada país tenga sus propios recursos humanos en salud (incluyendo planes de contingencia en situaciones de emergencia), utilizar de forma más eficiente al personal, mejorar las condiciones de trabajo y las expectativas profesionales y tener presente a otro personal, como los trabajadores comunitarios en salud, que pueden descargar de trabajo al personal sanitario; si bien es cierto que tales trabajadores, para ser eficaces, deben estar integrados en el sistema de salud local, con procesos de formación continua, de seguimiento y, sobre todo, un sistema de referencia y contrarreferencia de enfermos que les permita ser considerados trabajadores del servicio de salud local.

Informe completo en

 http://www.medicusmundi.es/famme/publicaciones