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Kiva, ayuda a financiar microproyectos

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Escrito por | Archivado en Cooperación Internacional, Solidaridad con calidad | Fecha de publicación: 01-06-2010

¿Quieres ayudar? Pues ayuda. Para hacértelo más fácil, existen organizaciones como Kiva, una ONG que está cambiando la manera en la que muchos deciden contribuir a aliviar la pobreza en el mundo. Hablamos de una plataforma que permite a cualquier persona conceder microcréditos a emprendedores pobres, en países en vías de desarrollo.

El funcionamiento es bastante simple. Una organización local de microcréditos, en el país que sea, estudia la viabilidad del proyecto empresarial de una persona o un grupo de personas. Estos proyectos pueden ir desde mejorar el motor de su motocicleta, hasta comprar stock para una tienda de flores, o poner en marcha un taller de costura, desde cantidades tan pequeñas como 100 dólares, a varios miles de dólares, según el proyecto. La organización local le concede el préstamo, y publica en Kiva una descripción del proyecto a financiar, con fotografías y biografía de sus protagonistas. Una vez está publicado, tu, yo, o cualquiera, puede hacer un préstamo, desde 25 dólares en adelante, para financiar su iniciativa. En los meses posteriores, el emprendedor pondrá en marcha el proyecto, nos irá informando de como va todo, y nos devolverá el dinero prestado, que podremos retirarlo, volver a prestarlo a otro emprendedor, o donarlo a Kiva.

Los logros alcanzados por esta organización son impresionantes: más de 100 millones de dólares concedidos en microcréditos, un nuevo préstamo cada 16 segundos, y 2400 nuevos prestamistas voluntarios cada semana. ¿Y lo mejor de todo? ¡Que funciona! El 98% de los nuevos emprendedores en los países en vías de desarrollo consigue poner en marcha su negocio y devolver el préstamo en pocos meses. Lucinda Alonzo, en la foto de arriba, es un ejemplo de ello. Lucinda tiene 65 años y vive en Filipinas. En marzo de 2009 pidió un préstamo de 225 dólares para comprar material de pesca y mejorar su negocio de venta de pescado seco en el mercado. Con ello planea asegurar la educación de sus sobrinos, y ahorrar dinero para su vejez. Lucinda recibió el préstamo, y con las mejoras que éste le permitió hacer en su negocio, logró devolver el dinero prestado en abril de este año.

Hay muchas formas de ayudar a título personal a los más pobres, pero pocas tan transparentes, responsables y respetuosas con la dignidad de las personas como ésta. Yo, personalmente, conocí Kiva hace unas semanas, me di de alta hoy mismo, y me ha impresionado en muchos aspectos, como la posibilidad de elegir proyectos para financiar según su área de acción o según sea el emprendedor hombre o mujer, la perfecta integración con Paypal (sin que ésta cobre comisiones por los pagos), o la posibilidad de ver, en cuestión de unos minutos, como entre un puñado de gente se consigue completar un microcrédito a una persona con cara, nombre y apellidos.

Hace tiempo leí una reflexión de una economista que comentaba que, además de mejoras en educación, salud, y otros servicios públicos, lo que la mayoría de personas pobres quieren es una oportunidad para buscarse la vida, tener un trabajo y sentirse valiosos, útiles y productivos. Iniciativas como ésta contribuyen a hacerlo posible.

Más información | Kiva

“Quiero ir fuera a ayudar”, y la respuesta de Canal Solidario

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Escrito por | Archivado en Solidaridad con calidad | Fecha de publicación: 15-05-2010

Ahora, que se acerca el verano, a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) se les pasa por la cabeza que tal vez podrían viajar al extranjero “a ayudar”. Hablamos de gente con experiencia en voluntariado o con una seria implicación en actividades de acción social y organizaciones juveniles, pero también de personas que nunca se habían planteado hacer nada por aquí, en sus ciudades o regiones. En la mayoría de los casos no se cuenta con formación técnica, conocimientos ni experiencia, como para trabajar de cooperante. Está claro que hay gente con ganas de hacer cosas, con iniciativas, trayectoria, formación  y compromisos muy dispares, y que generalmente no saben muy bien cuál puede ser su rol en todo esto, si existe alguno. Entonces, ¿qué?.

La respuesta la da perfectamente este genial vídeo de ahí arriba, realizado por Canal Solidario. Yo me quedo con tres cosas: La primera, que un cooperante es un profesional, y no cualquier voluntario o persona con ganas de hacer algo. La segunda, que para participar en cualquier tipo de campo de trabajo o voluntariado en otro país, hay que formarse en una ONG con experiencia, y replantearse el fin último del viaje: No se trata de ir a ayudar, sino de ir a conocer y a convivir. Y la tercera y más importante, que si lo que te importa es ayudar, posiblemente seas mucho más útil desde aquí: protestando por las injusticias, colaborando con organizaciones, y siendo responsable en el día a día con tu forma de consumir.

Más información | Viajar al sur en clave de solidaridad, en canalsolidario.org.
Vía | Lo comentó Canxing Liu por Facebook.

Donaciones en especie, ¿un modelo de solidaridad cuestionable?

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Escrito por | Archivado en Ayuda humanitaria, Solidaridad con calidad | Fecha de publicación: 01-05-2010

Lo hemos escuchado mil veces, “no todo vale”, y aunque esto es algo que casi todos damos por hecho, no siempre lo entendemos en la práctica con la misma facilidad. ¿Cuándo se produce el malentendido? Cuando nuestras buenas intenciones no encajan con lo que en realidad está bien.

Hay mil ejemplos en los que se puede hacer daño o no hacer ningún bien, a pesar de tener la mejor de las intenciones. En la Ayuda Internacional puede ocurrir lo mismo, y es que a veces, y motivados por un pico informativo sobre pobreza o alguna calamidad, las buenas intenciones se multiplican, sin que necesariamente hayan aumentado los conocimientos o habilidades para hacer las cosas bien. ¿Un ejemplo? Las donaciones en especie (ropa, alimentos, juguetes, medicamentos, etc.), que en ocasiones es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando queremos contribuir con una causa solidaria.

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