6 de febrero: Tod@s contra la mutilación genital femenina

 

Cada minuto, cinco personas del sexo femenino (bebés, niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres) sufren una mutilación de sus genitales  externos. En ocasiones, se extirpa el clítoris pero, en otras, es el clítoris, los labios menores y los mayores. Después son cosidas dejando solo un pequeño orificio. Lo necesario para que puedan orinar, menstruar y mantener relaciones sexuales cuando se casen.

A veces, tienen “suerte” y la intervención se la practican profesionales sanitarios* con anestesia y en condiciones asépticas. Las más, no es esto lo que ocurre. En todo caso, es una violación del derecho de las mujeres a la vida y a la seguridad de su persona así como a no ser sometidas a torturas o a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

La mutilación, se haga como se haga y la practiquen escisadora/es locales o personal sanitario,  puede tener graves complicaciones. Muchas mujeres mueren por su causa. Otras, quedan dañadas para siempre física, psicológicamente o de ambas formas. Cuando estas mujeres llegan a la edad fértil, la mutilación es causa de complicaciones, e incluso de muerte, en los embarazos y partos para ellas y para los recién nacidos.

Cada vez más países legislan en su contra. Pero en muchos casos, esta legislación es papel mojado. La incapacidad de los gobiernos para controlar la práctica, la facilidad para esconderla cuando se realiza a bebés de pocos meses, favorecido por la aquiescencia de muchas comunidades, que la consideran una tradición de sus ancestros que debe ser mantenida, hace muy difícil su erradicación.

Sin embargo, muchos ejemplos nos animan a seguir adelante en el intento de erradicación de esta práctica:

En Senegal, tras un trabajo de deliberación sobre los Derechos Humanos con las comunidades, ser realizó una primera declaración pública de abandono de la práctica en julio de 1997. En diciembre de 2009, más de 4.000 pueblos habían declarado públicamente el abandono de la práctica y sus representantes animan a los de otros pueblos a hacer lo mismo.

Egipto nos maravilla a todos por su historia antigua y sus monumentos. Sin embargo, lo que casi todo el mundo ignora es que el 91% de sus mujeres han sufrido algún tipo de mutilación. Pero se está produciendo un cambio de actitudes hacia la mutilación. El porcentaje de mujeres que piensan que la práctica de la mutilación debe ser mantenida ha pasado del 82% en 1995 al 63% en 2008 y cada vez se realiza con menor frecuencia a las hijas de las parejas jóvenes.

En Etiopía, las comunidades de dos distritos de la región noreste de Afar, cuya prevalencia de mutilación genital de las mujeres está próxima al 92%, han decidido públicamente abandonar y prohibir esta práctica en este año.

Cartel contra la MGF. Burkina Faso.

Estos ejemplos son una muestra de los cambios que se están produciendo en muchas sociedades. Cada vez hay más grupos de presión contra la mutilación genital femenina y las personas jóvenes están menos dispuestas a practicársela a sus hijas.  Para lograr su erradicación es preciso intensificar los esfuerzos y apoyar todas aquellas intervenciones y políticas que en cada país y/o etnia se hayan demostrado útiles para lograrlo. Como seres humanos no podemos mantenernos al margen de este inmenso genocidio que, además, tiene la particularidad de afectar a las mujeres por el simple hecho de haber nacido mujeres.

* La práctica de la mutilación genital femenina por profesionales sanitarios es un motivo especial de preocupación al tratarse de un procedimiento que, en cierta forma, la “justifica”.

¿Saber más?

http://www.luchamgf.org

http://www.medicusmundi.es/index.php/andalucia/publicaciones/guias

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